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Después de exactamente un año, la telenovela Avenida Brasil llega esta noche a su fin a través de las pantallas de La Tele. La serie que vio la luz en marzo de 2012 y que se convirtió en un fenómeno primero en el mercado brasileño y luego a nivel mundial -desde Rusia hasta Portugal, pasando por Francia y México, entre otros países-, dos años después aún sigue dando de que hablar.

En Uruguay, Teledoce comenzó a transmitirla el 29 de mayo de 2013. Y gracias también a las noticias que llegaban desde Brasil, el fenómeno se expandió en semanas, al punto tal que llegó a marcar un promedio de 9,5 puntos de rating (cada punto son 12.000 personas), lo que traducido en público significa unos 114.000 televidentes. "Esto fue brutal", dijo Mateo Cardozo, gerente comercial de la Tele a El Observador.

A causa del fenómeno, 600 personas concurrieron este miércoles al complejo Movie para ver el penúltimo y último capítulo de la telenovela, por una iniciativa de Canal 12 y de Movie. Los ganadores a entradas dobles accedieron por intermedio de una Trivia presentada por La Tele, en la que debían responder por mensajes de texto preguntas sobre los actores, los capítulos y la historia en si.

La historia

Con 187 capítulos y siete meses de duración en Brasil, el director Ricardo Waddington y el guionista Joao Emanuel Carneiro ejecutaron una historia que tuvo un punto de partida incierto, en relación al alcance que el programa podía alcanzar.

La aceptación del público se desató de a poco en las primeras semanas, pero una vez que alguien vio un capítulo, y que esa persona le comentó a otra y esta a otra más, el fenómeno nació y comenzó a desarrollarse con una velocidad difícil de igualar.

Y comenzaron a avanzar los capítulos, y esa historia que describía la vida de Rita, una niña que fue abandonada en un basurero por su madrastra Carminha, empezó a mostrarle a los brasileños un costado que tenía mucha relación con la situación que la gente vive en el día a día. El perfil de la telenovela empezó a mostrar a una niña atravesando un sufrimiento injusto, pero que esperó a crecer para buscar venganza contra su madastra y también para encontrar el amor de un niño que conoció en su infancia.

Lo primero que se veía y lo que más golpeaba, era como Rita crecía con su padecimiento y en la pobreza. Junto a esto crecieron también los millones de personas que cada noche encendían la televisión en Rede Globo, al punto que en un momento marcó un promedio de 46 millones de televidentes, cifra que no tienen antecedentes tan altos en el historial de telenovelas de la Rede Globo. Además, y en materia comercial, llegar a recaudar casi US$ 1.000 millones, la colocó en el tope de forma indiscutida.

Y el boom que provocó, inevitablemente traspasó las fronteras y llegó a 18 idiomas y a 125 países que se fueron sumando a querer ver una foto que mostraba una cara distinta de Brasil: la historia de amor y venganza en los barrios pobres, en los suburbios, lejos de los lujos y la riqueza. La mentira, la estafa, el robo y el dolor del maltrato a un niño que crece con sed de revancha, pero al mismo tiempo tiene la necesidad de afecto, fueron las claves para desbordar a propios y extraños.

La sorpresa

Hasta ahora no había directores o guionistas que mostraran la historia desde el lado inverso. Y eso fue lo que pegó en Brasil y en el mundo. Mostrar lo diferente, lo distinto, pero a la vez, la realidad de parte de la población que sufre en un país, y no la felicidad y el dinero de unos pocos. Y el final, inesperadamente, mostró que el ingenio y la creatividad son también patente de aquel que nació en Brasil. Un estadio, tribunas, gente cantando, ritmo de samba, noche estrellada y un jugador que lleva a su equipo al campeonato. Más no se puede pedir.
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