Esta vez el ataque de perros a ovinos, una grave adversidad que no cede y tiene en jaque a muchos productores en todo el país, sucedió en un campo muy próximo a Aiguá.
Esta vez el ataque de perros a ovinos, una grave adversidad que no cede y tiene en jaque a muchos productores en todo el país, sucedió en un campo muy próximo a Aiguá.
Santiago Scremini tiene su emprendimiento en un predio en Lavalleja, muy cerca de esa ciudad ubicada al norte de Maldonado, sobre el límite entre ambos departamentos.
Allí sufrió, consecuencia del ataque de dos perros, la muerte de 10 borregas de su majada, con el correspondiente perjuicio económico.
Pero, más allá de la pérdida en lo material, “está lo que más duele, lo que más te afecta y te impacta es el daño anímico, lo psicológico, esto te quita todas las ganas, está claro que no vamos a bajar los brazos, pero te desanima totalmente”.
Santiago contó a El Observador que a él no le había tocado soportar ataques de ese tipo, pero como a su hermano Pedro en otra zona del país lo tienen “como loco” los perros y como además a muchos vecinos les ha estado pasando, era un tema que permanentemente lo ponía sobre la mesa en sus actividades de índole gremial, en las reuniones de las cooperativas agrarias, buscando soluciones tendientes a evitar que este drama se siga extendiendo.
“¡Pero me tocó!, me llegó el día, todavía no lo puedo creer, al final me pasó y la verdad es que para entender bien todo lo que te impacta un cosa como esta, todo lo que te pasa por la cabeza, te tiene que pasar, lamentablemente hay que sentirlo en carne propia para sentir todo lo que afecta”, dijo.
“Acá fueron dos perros, me enteré que ya habían matado del otro lado del Marmarajá, no tienen dueño, andan sueltos… es bravo agarrarlos, no hay nadie responsable y la verdad es que no sé cómo se arregla esto, pero no puede ser que haya como se dice un millón y medio de perros… es un mundo de perros para un país como el nuestro”.
“Para mí hay que ponerse a trabajar en que cada perro tenga un responsable y que ese responsable si el perro mata vaya preso sin vueltas, que pague cada una de las ovejas muertas, y al perro no sé… llevarlo a un albergue por decir algo políticamente correcto, hay gente que se preocupa cuando alguien dice que hay que matar a esos perros… ¿y quién se preocupa de las ovejas muertas, del dueño de esas ovejas? La verdad es que es tanta la bronca que no sé que más decir, las borregas estaban divinas, es terrible la calentura, vuelo de la calentura…”, expresó.
Santiago, presidente de la Cooperativa Agropecuaria Limitada de Aigua (Calai), contó que en esa institución que maneja unos 300 socios, en una zona muy ovejera en el país, hay muchos productores del rubro que incluso han conformado un grupo denominado “Ovejeros de Calai”, canalizando inquietudes y esfuerzos, como en capacitación, con jornadas para levantar restricciones de manejo, todo eso dirigido a que el sector ovino no siga achicándose y permanezca, dado el valor que tiene el lanar especialmente para los productores de menor tamaño.
Y eso, agradeció, “que acá estamos lejos de Batlle y Ordoñez, lejos de Treinta y Tres, lejos de Cerro Largo… en esas zonas el tema de los perros es una locura, todos los días andan matando”.
Igual, admitió, tiene claro que en todos los rincones del país sucede, incluso contó que durante la charla con el periodista estaba al lado del gerente de la cooperativa que tiene un campo chico cerca de Minas y le pasó, y mencionó otro caso extremo de un productor que por diversos factores dejó el rubro y una vez encontró 200 ovejas muertas en el campo.
“Lo que se necesita, no sé cómo, porque uno es productor y hay otra gente que tiene sus responsabilidades, es que de una buena vez se arme una política clara de Estado para que haya tenedores responsables de cada uno de los perros y los que no sean de nadie que se les busque un destino pero no sigan sueltos, matando. Solo acá en Aiguá hay 150 perros sueltos por lo menos en el pueblo, son unos cuzcos que ensucian todo, que son un peligro para el tránsito… algo hay que hacer y sin medias tintas”, concluyó.