La CIA torturó con “brutalidad” y lo escondió hasta a sus jefes
Una investigación del Senado de EEUU reveló que los métodos fueron muy violentos e ineficaces
Luego de meses de expectativa, el Senado de EEUU hizo público un resumen de un informe preparado por una comisión que investigó durante años los métodos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU para torturar a sospechosos de pertenecer a Al Qaeda. Además de brutalidad, el informe reveló que las prácticas fueron ineficaces, lo que hizo aumentar la polémica.
Luego de una investigación de cinco años de la Comisión de Inteligencia del Senado sobre un programa de la CIA que tenía el objetivo de conseguir información sobre la red terrorista Al Qaeda, ayer se reveló que después del 11 de setiembre de 2001 esa agencia detuvo y torturó a por lo menos 119 personas en distintas partes del mundo.
Durante años la CIA y varios destacados funcionarios gubernamentales de Estados Unidos promulgaron que el programa era eficaz y había impedido varios complots terroristas. Ayer esos viejos argumentos quedaron documentados como falsos. Y eso es a esta altura un eufemismo: el reporte denunció que el programa “complicó y en algunos casos impidió misiones de seguridad nacional”, fue “profundamente defectuoso” e “ignoró numerosas críticas internas y objeciones”.
En lo concreto, las torturas que se sabe que se aplicaron fueron “mucho peores” de lo que se había reconocido públicamente hasta ahora. Y en un primer momento el secretario de Estado de aquél momento, Jack Powell, no fue informado, confirmó ayer ante el Senado la representante demócrata que dio el informe, Dianne Feinstein.
Tal vez el peor caso de los documentados es el de Abu Zubaydah. Lo sometieron 83 veces a “técnicas de ahogamiento simulado” –submarino- y al final quedó “totalmente inconsciente y le salían burbujas de la boca abierta”. Luego fue revivido.
A algunos prisioneros se los mantuvo sin dormir por 180 horas, a veces con las manos atadas sobre sus cabezas, y se les practicó “alimentación e hidratación por vía rectal”. El reporte describe una prisión secreta de la CIA, cuya ubicación no está identificada, como un “calabozo” en el que los detenidos eran mantenidos en una oscuridad total, constantemente encadenados en celdas aisladas y bombardeados con música o ruidos a todo volumen y con una cubeta a disposición para hacer sus necesidades.
La lectura del informe y de otros documentos impresiona por la frialdad de los agentes. “El uso de las técnicas de interrogación combinadas son esenciales para la creación de un ambiente propicio al interrogatorio. Los detenidos de alto valor están bien entrenados, generalmente son terroristas curtidos en la batalla y muy comprometidos con la Guerra santa. Son inteligentes, tienen muchos recursos y pueden resistir interrogatorios típicos”, detalla uno de esos documentos, del 30 de diciembre de 2005. Todas las técnicas quedaron avaladas con la Ley patriota, sancionada tras los atentados de 2001.
Defensa y protección
Luego de divulgado el informe, los líderes republicanos consideraron en un comunicado conjunto que el documento “distorsiona” los acontecimientos, “independientemente de cuál sea la opinión de cada uno en este asunto”.
Más lejos fueron los anteriores altos mandos de la Agencia, John Harlow, Michael Hayden, George Tenet, y Jose Rodriguez, que hicieron un sitio web que fue activado al mismo tiempo que se presentó el asunto en el Senado. El nombre de la página es “La CIA salvó vidas” y contiene argumentos en defensa de lo sucedido.
Hacen énfasis en que todo fue legal –“Hicimos lo que nos dijeron que hiciéramos y nos aseguraron que era legal y sabemos que nuestras acciones fueron efectivas”, aseguran- y critican que el comité que analizó todo durante cinco años no se dignó a entrevistar a los responsables de la implementación o evaluación del programa.
“En el reporte también falta una discusión sobre el contexto de EEUU luego del 11 de setiembre. Por aquel entonces teníamos firme evidencia de que Al Qaeda planeaba una segunda ola de ataques contra EEUU”, reprochan.
El presidente Barack Obama declaró que las torturas fueron “contrarias a los valores” que defiende su país y que por esa razón ordenó prohibirlas cuando llegó a la Presidencia en 2008. Grupos de defensa de los derechos humanos llamaron a juzgar a los responsables del programa. Y en todos los lugares del mundo donde tiene presencia, Estados Unidos reforzó la seguridad por temor a represalias.