Ya está. El fallo de la FIFA no tiene vuelta. El último intento por doblarle el brazo a la impunidad del renunciante Joseph Blatter fue en vano. Lo que hizo Luis Suárez en el pasado Mundial no tiene olvido ni perdón. Por eso la FIFA se negó a reducirle la pena.
Parece una pesadilla pero es real. La Conmebol suspendió a Edinson Cavani por dos partidos, los mismos que Jara. Los argumentos esgrimidos por la AUF para su defensa no surtieron efecto y a la renovada Confederación no se le movió un pelo. Culpable, fue el decreto para Cavani que reaccionó ante una agresión particular.
Y de este modo la selección uruguaya de fútbol se queda sin sus dos figuras más emblemáticas para el inicio de las Eliminatorias sudamericanas donde tendrá que debutar en Bolivia. Y apenas baje de la altura tendrá que afrontar uno de los duelos más duros del proceso contra Colombia en el Centenario. A partir de la tercera fecha regresa Edi Cavani. Y recién en la quinta, frente a Brasil, quedará habilitado Suárez.
Hasta acá todo sabido. El problema que asusta es mirar la estadística de lo que se pierde. Porque al margen de saber que cuando se habla de Suárez y Cavani se está citando a dos de los mejores delanteros del mundo, está el análisis de lo que significan para la selección uruguaya.
Caminando juntos
La historia viene de antes. Edi y Luis se juntaron por primera vez en el Mundial Sub 20 de 2007. Por aquel entonces Suárez había sido impedido por su club Groningen de jugar el Sudamericano. Pero formaron la dupla ofensiva del Mundial de Canadá.
Por aquellos tiempos, el nivel mostrado por Suárez hizo pensar a más de uno sobre su presencia en la Copa América de Venezuela 2007, pero el entrenador Oscar Tabárez prefirió que cumplieran su ciclo y jugaran el Mundial Sub 20.
Luego inició su recorrido con la celeste mayor. Y estuvo desencontrado con su compañero Edi Cavani, al que le costó más tiempo que a Suárez comenzar a ser convocado por Tabárez.
El 6 de febrero de 2008, en un amistoso ante Colombia en el Centenario, fue la primera vez de Edi con la absoluta. Compartió 16 minutos con Suárez en cancha y marcaron un gol cada uno en el empate 2 a 2 ante los cafeteros.
Y la primera vez que jugaron juntos como titulares fue en otro amistoso, el 26 de mayo de 2008, en el triunfo celeste 3-2 sobre Turquía donde Luis anotó dos goles.
Juntos sin dinamita
La aparición de Cavani le permitió al técnico Tabárez soñar en reunirlo con Suárez y Forlán para formar un trío ofensivo que metiera miedo.
Pero para ello el entrenador celeste entendía que uno de los tres debía cumplir con la doble función de atacar y colaborar en defensa.
Fue así como se le asignó un rol especial a Cavani en el equipo. Fue el sacrificado de la ofensiva uruguaya. Pero aceptó el desafío. De ese modo Suárez y Cavani se complementaron y disfrutaron dos clasificaciones a los mundiales, el cuarto puesto en Sudáfrica 2010 y la obtención de la Copa América 2011 que les permitió jugar la Copa Confederaciones dos años después.
Para que tengan idea de lo que significan Suárez y Cavani en el equipo celeste basta mirar la estadística. Con Suárez y Cavani en cancha la selección uruguaya conquistó el 57,4% de los puntos oficiales en disputa.
La dupla ofensiva celeste jugó 29 partidos oficiales juntos, de los cuales ganaron 14, empataron ocho y perdieron siete. Es decir que, sobre un total de 87 puntos en juego ganaron 50 lo que brinda el 57,4%.
La dura vida de la selección sin Suárez y Cavani
La celeste, con Suárez y Cavani en el equipo, conquistó el 57,4% de los puntos en los 29 partidos oficiales que jugaron juntos y, por si fuera poco, marcaron 26 de los 29 goles del equipo, es decir que anotaron cerca de un gol por juego