A ritmo de caceroleos, marchas multitudinarias, choques con la Policía y una tenacidad que pone contra las cuerdas al gobierno de Sebastián Piñera, los estudiantes chilenos no piensan dejar tranquilas las calles hasta que vean cumplida su reivindicación: la reforma del sistema educativo del país, un modelo que ha sido utilizado como ejemplo en la región pero que genera descontento en Chile.
La educación en la diana
Los estudiantes llevan tres meses de masivas protestas con pocos avances
