Anteayer, presenciando el espectáculo de la compañía Holiday on Ice de la Era de Hielo que hasta el domingo se presenta en Montevideo, recordé como era ser niño.
Anteayer, presenciando el espectáculo de la compañía Holiday on Ice de la Era de Hielo que hasta el domingo se presenta en Montevideo, recordé como era ser niño.
Escuchar a los más pequeños del público asombrarse con cada acrobacia, con cada aparición de los enormes mamuts que protagonizan la historia –y a los que si no se les miran las ruedas que los desplazan parecen bastante reales–, agitar sus manos saludando a los personajes e incluso indicándole a la ardilla Scratch donde estaba su preciada bellota fue divertido, tanto como el show, que es llamativo y entretenido a pesar de su (relativa) simpleza, y que capta el espíritu de las películas y su mensaje sobre la importancia de la familia.
El espectáculo está dirigido sobre todo a los niños, pero eso no es impedimento para que los mayores (que también estaban bien representados en el público, y no todos acompañando a hijos, nietos o sobrinos) lo disfruten, y por un instante den vuelta el reloj y vuelvan a la infancia, para dejarse asombrar por la música, las luces, el baile y las secuencias coreográficas de lucha del show.