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El concurso Metal Battle Uruguay que tuvo su final hace dos semanas, premiaba a la banda ganadora con un lugar en la versión internacional del evento en Alemania, la clasificatoria al festival Wacken Open Air, uno de los más importantes del mundo en el género heavy metal. El único problema es que el grupo triunfador Rotten State tiene grandes chances de quedarse sin viaje.

El Battle contó con la declaración de interés cultural por parte del MEC, de interés turístico por el ministerio de Turismo y de interés ministerial por el de Relaciones Exteriores pero no recibió apoyo económico, a pesar de las gestiones llevadas a cabo por el organizador Carlos Musetti. Después de años de gestiones con el festival germano y de cinco fechas en que consiguieron reunir a prácticamente toda la escena metalera del país y con una tienda de remeras (Bien D’Acá) como único sponsor, Musetti asegura que lo más duro ya pasó. “Ahora el tema es no dejar clavados a los alemanes”, comenta Musetti como al pasar, “que la banda no pueda bancarse el viaje”.

Un día después de finalizado el evento, aunque en la misma noche no se escucharon voces opuestas a la decisión del jurado, en la página de Facebook del Metal Battle empezaron a circular comentarios negativos con respecto a la victoria de Rotten State. Se manejaba el concepto de que la banda –la menos votada de la noche a nivel de público- era la única que podía costearse el viaje a Europa y que por eso fue elegida ganadora. Musetti se indigna ante esas opiniones, pero cuenta que lo mismo se ha dado en cada sede del Battle en el mundo. “Sabemos que Rotten State nos va a dejar bien parados”.

El vocalista Marcos Motosierra desmiente del todo las acusaciones. “Desde el momento que entramos nosotros ya sabíamos que al final del concurso no iba a haber ese dinero, y creo que todas las bandas lo tenían claro”, afirma. Carlos se reunió con cada uno de los grupos antes de la final y les explicó la situación: si la banda no va, Uruguay queda dos años sin poder ir al festival. “Asumimos la responsabilidad y estamos haciendo lo imposible por conseguir financiación. Yo no tengo esa plata, no tuve esa plata en mi vida. Si me apurás somos la banda más pobre de las que tocaron”, comentó el cantante.

Marcos señala que si bien por un lado auspiciar géneros más tradicionales (murga, candombe, etcétera) es parte de la función del Estado, en casos como este correspondería un sostén gubernamental. El argumento es que la banda se lo merece, por más que no se pueda englobar en las categorías más populares entre la población local.

“Lo que hacemos nosotros es en inglés, es rock and roll, no es un ritmo propio de Uruguay”, dice Motosierra. “Pero el rock and roll se hace en todo el mundo”.

Tanto Musetti como Marcos Motosierra manejan la misma idea: este concurso presenta una oportunidad histórica.

“Hemos logrado lo que ningún género logró: ir a Europa a un festival y al más grande, representando a Uruguay”, dice Musetti, ofendido porque no se tiene en cuenta la importancia de eso. “La escena es 100% under. Tenemos que convencer al público general de que el metal también es cultura, no es solo gente haciendo ruido”.

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