ver más

Las lluvias intensas del 31 de diciembre provocaron un desprendimiento de tierra que dejó un agujero de 20 metros hacia adentro de la rambla de La Floresta, a 53 kilómetros de Montevideo, con un ancho de 11 metros y más de un metro de profundidad, en una calle que era perpendicular a la rambla cuando esta todavía existía. El proceso erosivo de unas barrancas que cubren 650 metros de costa sobre el Río de la Plata avanza sin control hacia las casas ubicadas en la rambla.

En 10 años desaparecieron decenas de metros de tierra por el derrumbe de las barrancas y, con ello, parte de la rambla. Los vecinos reclaman al Ministerio de Transporte y a la Intendencia canaria que solucionen el problema, lo que se lograría con una inversión de unos US$ 350.000.

En febrero de este año, la Dirección Nacional de Hidrografía (DNH) seleccionará a la consultora que elaborará el proyecto ejecutivo para frenar la erosión de las barrancas del balneario, donde cada año se pierde alrededor de un metro de rambla.

Según publica la Liga de Fomento de ese balneario en su web, le llevará seis meses a la consultora proyectar la solución y comenzar las obras. Son 650 metros de rambla los que están afectados por la erosión de unas barrancas que se encuentran en esa zona y que ponen en peligro las casas construidas frente al mar.

Nelson y su esposa veranean en La Floresta desde hace 10 años y han visto cómo más de 20 metros de tierra desaparecieron producto de la erosión y posterior derrumbe de las barrancas, a las que antes acudían los turistas para ver las puestas de sol.

“A mí me estaba aumentando a un metro por año, pero este año fueron tres metros, fue muy abrupto, muy bravo”, dijo Mercedes, vecina del lugar que, como el resto de los que viven allí cada año cuenta cuántos metros se acercó la caída del barranco a su casa de veraneo. Nelson tienen su casa a más de 10 metros del abismo y teme perderla en poco tiempo, ya que un informe de la Facultad de Ingeniería asegura que año a año se pierden entre 0.70 y 1.60 metros de rambla.

Bernardita, que desde hace 12 años veranea en el balneario, ya no puede utilizar el garaje porque fue construido para que el auto entrara por una rambla que hoy no existe. El derrumbe llegó a su terreno y amenaza con llevarse la casa que está a unos cuatro metros del barranco, una de las más comprometidas del balneario, junto con una colonia de vacaciones de la comunidad jesuita.

Dos frentes
Un informe de la Facultad de Ingeniería le da la razón a los vecinos. Según los ingenieros, la falta de vegetación producto de la deforestación de los campos al norte del balneario y la construcción de casas en la zona redujo la absorción de las aguas subterráneas por lo que estas aumentaron su caudal. Ello, sumado a la falta de un sistema que dirija el agua de lluvia sin que baje por las barrancas, ablandó sus paredes arcillosas y las debilitó.

A su vez, los espigones ubicados en esas playas no retuvieron la arena como deberían hacerlo, lo que provocó que el mar se acerque a las barrancas y que en los días de tormenta las olas golpeen sus paredes con más fuerza. Como consecuencia, esas barrancas se van derrumbando.

“No valen nada”
Las casas ubicadas en esos 650 metros de rambla alguna vez valieron más de US$ 100.000, pero hoy, afirman los vecinos, las casas no valen nada. Bernardita dijo sentirse “frustrada” ya que invirtió mucho en su casa y hoy “las casas tienen valor cero”.

“Las inmobiliarias son las que nos dicen que no podemos vender porque nadie compra”, contó Mercedes, aunque admitió que no le gustaría abandonar el balneario. Bernardita dijo que si la casa no hubiese perdido valor se iría, ya que “todos los años pasa algo malo”.

Nelson no quiere abandonar su propiedad pero admitió que no les sirve vender porque las casas perdieron valor, y agregó: “No quisiera desprenderme de mi casa, pero va a llegar un día que no voy a poder entrar”, ya que su única entrada es por la calle de la rambla, que está a cinco metros del barranco.


US$ 181.188
Es el costo de la construcción de un rompeolas sumergido de 100 metros, el relleno de arena de la playa afectada y cubrir con rocas una saliente, según el proyecto de Hidrografía. El dique se construirá a partir de la técnica de geotubo mediante la cual se rellenan bolsas especiales de 20 metros de largo con arena. Buscan reducir la acción de las olas sobre los barrancos.

US$ 164.188
Costo de revestir con rocas el pie de los barrancos. El informe plantea que es la solución más agresiva con el medio ambiente. Con esta medida las rocas evitan que las olas desprendan más tierra.



Seguí leyendo