De Andalucía al País Vasco, los megaproyectos de hidrógeno verde se multiplican en España, un país a la vanguardia de este prometedor sector. Toda una apuesta, cuando aún no se encontró el modelo económico para esta energía del futuro.
De Andalucía al País Vasco, los megaproyectos de hidrógeno verde se multiplican en España, un país a la vanguardia de este prometedor sector. Toda una apuesta, cuando aún no se encontró el modelo económico para esta energía del futuro.
"Todo va muy rápido. Surgen tantas iniciativas que resulta imposible enumerarlas todas", afirma Miguel Ángel Fernández, gerente del Centro nacional del hidrogeno (CNH2), organismo público de investigación con sede en Puertollano.
En esta antigua ciudad minera, rodeada de montañas, el gigante energético Iberdrola puso en marcha el año pasado una planta piloto, considerada la mayor de producción de hidrógeno para uso industrial de Europa.
Una vez finalizada la fase de pruebas, los altos depósitos blancos de esta instalación pionera se conectarán a un parque fotovoltaico de 100 megavatios que, utilizados en un proceso de electrólisis de agua, obtendrán anualmente 3.000 toneladas de hidrógeno, el 10% de las necesidades de la vecina fábrica del gigante de los fertilizantes Fertiberia.
Esto evitaría la emisión de 48.000 toneladas de CO2 al año, según Iberdrola, que quiere probar su capacidad de producción a gran escala en este emplazamiento.
"Si esta planta funciona bien, habrá una segunda fase mucho más importante con el objetivo de producir el 100%" de las necesidades de la planta de Fertiberia, estimó Javier Plaza, responsable de hidrógeno verde en Iberdrola.
Cepsa, Naturgy y Repsol también se apuntaron. Es que, en la estela de Iberdrola, varios pesos pesados de la energía española se lanzaron en los últimos meses a la carrera del hidrógeno verde, producido a partir de electricidad renovable, y no de combustibles fósiles, como es el caso del hidrógeno "gris".
En Andalucía se van a invertir € 3.000 millones (US$ 3.300 millones) en el "Valle Andaluz del Hidrógeno Verde", un complejo industrial formado por dos gigantescas plantas capaces de producir 300.000 toneladas de este gas, que sólo libera vapor de agua al quemarse, por lo que muchos apuestan a su empleo para descarbonizar el transporte y la industria.
En el País Vasco se van a gastar € 1.400 millones en un proyecto en el que participan unas sesenta empresas. Y en Asturias (norte) se van a construir 15 parques fotovoltaicos de aquí a 2030, que generarán la electricidad necesaria para producir 330.000 toneladas de hidrógeno.
"Hay mucha efervescencia hoy en día", que hace que España esté "posicionándose como líder" del sector, explicó Rafael Cossent, investigador en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Una posición que se apoya, según él, en los enormes recursos en materia de energía solar y eólica.
España tiene el potencial de "producir hidrógeno renovable en una gran cantidad, no sólo para autoabastecerse y satisfacer sus necesidades, sino también para exportar al norte de Europa", ahondó la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2), que habla de "50 proyectos" en curso.
Para España, sin embargo, esta aceleración es una apuesta. El hidrógeno verde, cuya producción es actualmente más cara que la del hidrógeno gris, aún no demostró su viabilidad económica, aunque el descenso progresivo de los costos da motivos para el optimismo en el sector.
Para Rafael Cossent, la generalización de su uso implica además "cambios complejos" de los vehículos o de las instalaciones industriales, que hacen que en este punto el mercado del hidrógeno sea incierto.
"Hay que ser prudente", advirtió a finales de enero la presidenta de la autoridad de la competencia española, Cani Fernández: "Una sobreinversión, cuando todavía no está maduro el proyecto, puede llevarnos a una pérdida de competitividad".
Para garantizar salidas a su producción, Madrid cuenta con el futuro ducto submarino que unirá Barcelona y Marsella (H2Med), que debería permitir transportar dos millones de toneladas de hidrógeno al año de aquí a 2030.
Pero este proyecto se enfrenta a una serie de obstáculos relacionados sobre todo con la naturaleza del hidrógeno, compuesto de pequeñas moléculas agresivas y difíciles de transportar, que ponen en duda los plazos previstos para su realización.
Unas dificultades de las que son conscientes los gigantes del sector, según afirman. "Es una carrera muy larga, por así decirlo", explicó Javier Plaza, de Iberdrola, que considera importante aventurarse, pese a los riesgos, porque "el primero es el que lleva siempre la ventaja"