Entre mediados de setiembre y mediados de octubre, la Orquesta Juvenil del Sodre, compuesta por 70 músicos de entre 14 y 23 años, realizó una gira por Alemania, Francia y España, tocando en vivo en 10 ciudades, entre ellas Berlín, París y Madrid.
Entre mediados de setiembre y mediados de octubre, la Orquesta Juvenil del Sodre, compuesta por 70 músicos de entre 14 y 23 años, realizó una gira por Alemania, Francia y España, tocando en vivo en 10 ciudades, entre ellas Berlín, París y Madrid.
El año pasado el destino del viaje había sido Estados Unidos y, este año tocó el viejo continente. El repertorio que ejecutaron incluyó obras de compositores uruguayos, un concierto de arpa a cargo de la música uruguaya invitada Pauline Haas, tangos de compositores rioplatenses (entre ellos, Astor Pizzolla) y las canciones Homenaje a Gardel y Candombe para Gardel, de Ruben Rada, bajo la dirección de Ariel Britos. Para estas últimas interpretaciones, llevaron tres tambores de lonja.
Durante 11 días, la periodista cultural del informativo de Televisión Nacional (TNU), María José Borges, junto al camarógrafo Carlos Dossena, acompañaron a los músicos y registraron imágenes de los conciertos y de la vida diaria de este grupo de jóvenes que durante casi un mes vivieron una experiencia especial.
El resultado es un documental de una hora de duración que se emite hoy a partir de la hora 21 por la pantalla de TNU.
La idea de registrar la gira surgió de Borges, que también hizo la producción y dirección del documental. El equipo de TNU estuvo acompañando a la orquesta en Berlín, Frankfurt, Estrasburgo y París. En esas ciudades pudo registrar algunos de los momentos más intensos y emotivos del viaje de los jóvenes músicos.
Por ejemplo, en la capital alemana tocaron en la Philarmonie, sede y cuartel de la Filarmónica de Berlín, la mejor orquesta sinfónica del globo.
También allí asisitieron a un concierto dirigido por el inglés Simon Rattle, un referente mundial de la música culta, que luego de la actuación se acercó a saludar a los uruguayos, quienes conversaron con él y se tomaron fotos.
En Estrasburgo los jóvenes se quedaron en parejas en casas de músicos de la ciudad, con lo que el intercambio cultural fue aún mayor.
“La música se transformó en el mejor idioma común entre ellos”, contó Borges a El Observador y explicó que para muchos no solo era la primera vez en el exterior, sino incluso la primera vez que se tomaban un avión. Como en muchas historias donde los músicos se transforman en embajadores fuera de su país, este trabajo televisivo muestra la interacción entre los jóvenes en un viaje que es mucho más que un desplazamiento geográfico: es un viaje de iniciación de vida.