Estos 100 días, desde que Hamás atacó Israel el 7 de octubre, convirtieron a esta guerra en la más sangrienta desde el nacimiento del Estado de Israel en 1948. También la que provocó el mayor éxodo de civiles desde la llamada Nakba (catástrofe) palestina de aquel mismo año.
También estos 100 días causaron el mayor número de víctimas mortales israelíes, cifrada en 1.200, en un solo día, el fatídico 7 de octubre. “La guerra puede durar muchos meses más”, anunció el domingo Netanyahu, quien ha vinculado su futuro político a la contienda, al presentar el presupuesto extraordinario de Defensa en la reunión semanal del Gabinete.
Los 2.300.000 habitantes de Gaza se encuentran en peligro de grave inseguridad alimentaria, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, y 500.000 más están al borde de una hambruna “catastrófica”, según nombran los funcionarios internacionales, mientras la caída de las comunicaciones telefónicas y a través de internet impide conocer su estado y agrava la situación de esas personas.
Israel no permite la entrada de la prensa extranjera en la Franja, como hizo en el conflicto de 2014. La rutina de la guerra prosigue casi sin interrupción desde hace 100 días. Tanques y aviones de combate abrieron fuego el domingo contra unidades de las brigadas Ezedin al Qasam, el brazo armado de Hamás en Jan Yunis, al sur de la Franja, y en Al Bureiy y Al Maghazi, en el centro de la Franja, donde se libraron intensos enfrentamientos.
El Ministerio de Sanidad de Gaza contabilizó otros 125 muertos palestinos el domingo.
La mayor parte de los hospitales del enclave se encuentra fuera de servicio. El ejército de Israel declaró la semana pasada que había entrado en una nueva fase de la guerra con menos ataques masivos y más operaciones contra objetivos concretos.
Netanyahu volvió a excluir en la noche del sábado un alto el fuego “hasta que no haya aplastado a las fuerzas de Hamás”.
El domingo, el Papa Francisco dijo: “La guerra es en sí misma un crimen contra la humanidad” y convocó a “rezar por quienes sufren la crueldad, especialmente en Palestina e Israel”.
El comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), Philippe Lazzarini, condenó también la prolongación de la contienda. “La muerte a tan gran escala, la destrucción, el desplazamiento, el hambre y el dolor de los últimos 100 días mancilla nuestra condición humana”, sostuvo en un comunicado.
El 70% de las viviendas de Gaza sufrieron daños total o parcialmente y nueve de cada 10 habitantes tuvieron que abandonar sus casas. “Muchos llevarán cicatrices de por vida, tanto físicas como psicológicas”, advirtió el responsable de la UNRWA.
“Toda una generación de niños está traumatizada y tardará años en sanar”, lamentó. “En Gaza, el derecho internacional humanitario se viola periódicamente”, cuestionó, “mientras no se permite un alto el fuego humanitario para la entrega segura de alimentos, medicinas y agua”.
Decenas de campamentos improvisados y refugios en instalaciones y escuelas de la UNRWA en Gaza se inundaron a causa de las intensas lluvias. “Muchos desplazados ya no tienen dónde resguardarse”, aseguran los responsables de la agencia de la ONU. “La llegada del invierno está haciendo la vida aún más insoportable, especialmente para quienes viven al aire libre”.
“Llevamos ya 100 días de guerra”, admitió el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, “pero no vamos a parar hasta que alcancemos la victoria”.
“No va a ganar nadie”, aseguró Rebecca Brindza, portavoz de las familias de los secuestrados en Gaza, citada por Reuters. De los 240 capturados el 7 de octubre por Hamás, permanecen en Gaza 136, aunque una veintena de ellos puede haber muerto ya.
Los trabajadores de más de 150 empresas realizaron un paro de actividades de 100 minutos el domingo, la primera jornada laboral de la semana en Israel, para recordar a los rehenes. Desde la noche del sábado hasta la del domingo, decenas de miles de manifestantes se concentraron frente al Museo de Arte de Tel Aviv para reclamar la liberación de los secuestrados.
Israel acaba de rechazar una propuesta de Qatar para rescatar a todos los rehenes a cambio de permitir la salida de los líderes de Hamás en Gaza, entre ellos el jefe político, Yahya Sinwar, y el jefe militar, Mohamed Deif, así como la retirada de todas sus fuerzas de la Franja palestina.
Algunos políticos hablaron en la manifestación. Una fue la alcaldesa de la ciudad de Haifa, la laborista Einat Kalisch-Rotem, que tiene un familiar secuestrado, y llamó a que unos nuevos líderes dirijan con “prudencia y sensatez” las negociaciones para liberar a los rehenes.
La actriz israelí Gal Gadot envió también una grabación en vídeo a los familiares de los cautivos. “Tenemos que hacer todo lo que sea posible para traerlos de vuelta a casa, no hay otra opción”, alegó emocionada.
Mientras tanto, la guerra sigue. El ejército israelí informó el domingo que al menos cuatro milicianos palestinos aliados de Hezbolá fueron abatidos a tiros en la noche del sábado “cuando pretendían infiltrarse en el norte de Israel por la frontera de Líbano”, en la disputada zona de las Granjas de Shaba. Según el parte, cinco soldados israelíes resultaron heridos en el enfrentamiento.
Un ataque con un misil antitanque se cobró la vida el domingo de una mujer de 76 años y su hijo, de 40, también en la zona oriental de la frontera libanesa.
En el mar Rojo, mientras tanto, los rebeldes hutíes de Yemen mantienen su despliegue para atacar a los barcos mercantes que atraviesan esta estratégica vía marítima en dirección a Israel. A pesar de los bombardeos de represalia encabezados por Estados Unidos, la escalada hacia un conflicto potencial amenaza con desestabilizar Medio Oriente.
(Con información de agencias)