Hay listas de todo tipo. La del supermercado, detallando lo que necesitamos comprar; la lista de amigos que vamos a invitar al casamiento; la lista de los mejores restaurantes de la ciudad; la lista que pasa el profesor al comienzo de cada clase para saber qué estudiantes están ausentes; la de las películas en Netflix que queremos ver; la lista de las 10 canciones más populares de la semana; la lista de libros más vendidos; la lista de las cosas que debemos hacer mañana en el trabajo; la lista de las noticias que saldrán destacadas en la próxima edición del diario; la lista de los momentos más felices de la vida; la lista de contraindicaciones que tiene el medicamento que el médico sugirió tomar de manera regular; la lista con las resoluciones de año nuevo (en la cual figura perder peso, algo que a la primera semana de febrero olvidamos); la lista de regalos que debemos comprar en Navidad para que nadie en la familia se enoje porque Papá Noel no dejó ningún regalo; la lista de nombres para ponerle al hijo o hija en camino. Etcétera. Y está la lista de O. W. Tabárez.
La lista de Tabárez nos hace pensar en grande
Hay listas para muchas cosas importantes y está la lista del Maestro