El daño que la luz del sol o las lámparas de rayos ultravioleta causan en la piel no termina cuando finaliza la exposición; incluso continúa en la sombra. Una investigación de la Universidad de Yale (EEUU) revela que más de tres horas después de haber abandonado la playa o las camas solares se pueden producir lesiones y roturas en el ADN que provocan las mutaciones causantes del cáncer de piel, igual que en el momento de la exposición directa a los rayos solares.
La luz del sol daña la piel hasta en la oscuridad
Un estudio revela que el riesgo de lesiones continúa hasta tres horas después de haber abandonado la playa