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Quizás el que comenzó involuntariamente con la discusión fue Gus Van Sant cuando en 1998 decidió filmó una versión idéntica, casi plano por plano, de la Psicosis mítica de Alfred Hitchcock. Muchos se preguntaron entonces: ¿por qué hizo eso un buen cineasta como Van Sant? ¿Era necesario que alguien reconstruyera milimétricamente Psicosis, otra vez? Y para esos muchos la respuesta fue un rotundo y gigantesco “¡No!”.

Lo mismo sucedió recientemente con la posibilidad de la remake de Blade Runner, por parte de Ridley Scott, o con la recientemente estrenada en Uruguay El planeta de los simios: (R)evolución. La pregunta retorna como un boomerang: ¿para qué volver a insistir con éxitos que funcionaron en su momento, se volvieron clásicos y será casi imposible revivir a nivel cinematográfico? ¿Para qué? Porque ni siquiera está asegurado el éxito de taquilla.

La discusión vuelve a tomar sentido ahora, cuando el escritor inglés Seth Grahame -Smith pretende filmar una nueva versión de Beetlejuice, el éxitaso salido de la mollera de Tim Burton en 1988 (a propósito, un director que también estuvo metido en una remake de El planeta de los simios, en 2001, bastante mala).

Todavía no está confirmado que el proyecto llegue a buen puerto, pero Grahame-Smith -autor de un libro éxito en el género terror: Orgullo y prejuicio... y zombies- ya firmó un acuerdo con Warner Bros. para hacerla de nuevo y pretende contar con Burton de nuevo para la dirección, y con los actores de aquella versión original, Michael Keaton, Wynona Ryder y Geena Davis.

Pero todavía falta tramitar los derechos sobre la historia y el personaje, que aún están en manos de Geffen Film Company.

Aunque Grahame-Smith y Tim Burton trabajaron recientemente juntos (Burton fue productor de la película Abraham Lincoln: cazador de vampiros, basada en un libro de Grahame-Smith), no se ha confirmado si este nuevo proyecto queda en manos del director.

En todo caso, lo que debe primar aquí son los pies de plomo del conductor responsable del proyecto. Por ejemplo, a pesar de las reiteradas insistencias de fanáticos y mercado, Francis Ford Coppola se ha rehusado a filmar una cuarta parte de la saga de los Padrinos, con Andy García como el don heredero como quedó planteado al final de la tercera parte. El verdadero mérito es poder dejar la cámara quieta cuando es necesario.
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