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Como se prometía desde que se anunció su participación en la ceremonia, Neil Patrick Harris comenzó su labor como conductor de los premios Oscar con una nota alta. El actor y cantante, que ya había demostrado sus dotes como anfitrión en tres premiaciones de los Tony (dedicados a las producciones de Broadway) y los Emmy, estuvo a la altura de las circunstancias en estos Oscar. Pero como suele suceder en este tipo de transmisiones, su participación se apagó hacia el final.

El comienzo fue con el pie derecho y dando en el ángulo con una de las críticas que se le hicieron a la premiación desde que se dieron a conocer a los nominados: la predominancia de personas blancas. “Tonight we honor the best and whitest. Sorry, brightest” (“Esta noche honramos a los mejores y más blancos. Perdón, brillantes”), dijo el anfitrión, coronado de risas.

Le siguió un esperado y bien ejecutado momento musical, compuesto por Kristen Anderson-Lopez and Robert Lopez, los creadores de la inescapable canción de Frozen, Let it go.

Allí el actor hizo referencia a Kanye West y su controversial participación en los Grammy –donde casi interrumpe el discurso de Beck cuando recibía el premio a Álbum del año–, seguido de un repaso de lo mejor de la historia del cine, para luego dar lugar a la actriz Anna Kendrick, repitiendo su papel de Cenicienta en En el bosque. Sin embargo, el momento cuasi-Disney fue interrumpido por un harto Jack Black, que se puso en el papel de la bruja de Meryl Streep en el filme y reveló la cara oscura de Hollywood, sus franquicias de superhéroes y sus guiones predecibles.

Pero el cierre fue para el lado emotivo. Harris concluyó el segmento dedicando esta ceremonia a todas las personas del mundo que aman el cine. “Esta noche, en este escenario, nos hemos reunido para celebrar y con suerte volver a enamorarnos del cine”, dijo.

Los siguientes momentos altos fueron simples, pero efectivos. Finalizada la apertura, Harris contó que previo al show realizó sus predicciones para los premios y los guardó en un maletín. Minutos antes que terminara la transmisión reveló el contenido del sobre. Lejos de ser su lista de ganadores, se trataba de un punteo de los sucesos más importantes y divertidos de la ceremonia.

El siguiente fue un guiño a la premiada Birdman, con una secuencia donde el conductor tuvo que transitar el backstage solo en ropa interior, firmar autógrafos y sacarse fotos.

“La actuación es una profesión noble”, dijo seriamente tras aparecer en el escenario y frente al público. Y la del conductor también, y Harris supo cumplir con el difícil trabajo.

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