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Entre las decenas de miles que llegaron al Centenario el domingo pasado, mucha gente conocida se encontró disfrutando en los distintos sectores del Estadio. Músicos, conductores de televisión y políticos (estos, bien apostados en el VIP, cosa que pudo verse en cada proyección desde la pantalla del escenario) vieron el show a su manera.

Uno de los más notorios, y que apareció alguna que otra vez en las pantallas, fue el vicepresidente Danilo Astori. “Para sintetizar fue una enorme emoción, una oportunidad única e irrepetible. Hasta hace muy poco tiempo no tenia esperanza. Vivirlo a pocos metros fue una experiencia increible”, dijo Astori a El Observador.

“Al ser de la misma generación es como un encuentro consigo mismo. fue una cosa muy rara, como de comunión”, aseguró Astori. Y añadió: “La banda fue impresionante, por los arreglos, al cerrar los ojos parecía que estábamos escuchando a Los Beatles”.

Sus dos momentos del show fueron el “éxtasis total” que sintió cuando “Macca” tocó Blackbird y el momento de Yesterday, promediando el concierto.

Otro de los presentes en el recital fue el director de cine y animador Wálter Tournier, quien estuvo compartiendo el sector de cancha junto a su amigo, el compositor Daniel Viglietti, que se llevó hasta su propia silla. “Había ido con poca expectativa y me supero. La verdad que estuvo muy bueno. Mantuvo un nivel muy alto. No solo lo disfrutamos los que tuvimos ahí sino que él también. Porque me parece que recibió al público y puso todo lo de él, todo lo que tenía”, señaló.

Gonzalo Deniz, quien compone y se presenta en formato solista como Franny Glass, fue un poco más allá: “A medida que pasen los días voy a ir asimilando lo que pasó. Capaz que un tanto por las expectativas que tuve en estos días y lo grande que era el hecho de que estuviera McCartney tocando en Uruguay y todo lo que significa para mí, pensé que me iba a emocionar más y me costó conectarme emocionalmente. Ya viendo videos antes de ir al concierto sentía que no iba a soportar la emoción, pero lo disfruté de una manera más fría de lo que esperaba”, dijo el músico, que reconoció ser muy fanático de los Beatles y no tanto de la carrera solista de McCartney.

“Entonces con esa perspectiva de fan, en Blackbird estaba sucediendo todo lo que sucede en el disco, que es McCartney con la guitarra. Fue lo más parecido a los discos de los Beatles. “Yo me meti en la música porque quería ser como Paul McCartney. Yo aprendí a tocar la guitarra para en algún momento pasarme al bajo. A pesar de que siempre tengo momentos más Lennon o más Harrison, siempre a la larga me doy cuenta que mi favorito es Paul. Es una de las razones, sino la razón más importante por la que me puse a hacer música”.


Xime Torres, cocinera y conductora, preparó la noche de música de una manera especial: “Dos días antes estuve escuchando mucho Beatles en vinilo, entonces como que hice una buena previa. Entonces estuvo buenísimo continuar esa onda”.

Ya en el concierto, sus momentos preferidos fueron tres: el arranque de Hello, goodbye, el homenaje a George Harrison con Something y Hey Jude. Más que nada porque en ese momento pasaron muchas imágenes no solo de George y Paul, sino varias fotos de los Beatles. Esa parte me pareció divina. Y con Live and let die, más que nada por el impacto visual. Con Hey Jude lloré. Estando todo el estadio oscuro, con las luces (de los celulares, los encendedores), y solamente la voz de él con su piano, fue muy emocionante".

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