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A las 10:30 horas del primer martes de noviembre los alumnos de cuarto año de secundaria del colegio y liceo José Pedro Varela se acomodan en el hall del edificio –ubicado en 18 de Julio y Beisso- para tomar la foto de la generación. Entretanto, el resto de los estudiantes continúan con su día curricular.

Al observar esta situación es impensado creer que este centro educativo estuvo a punto de cerrar sus puertas en diciembre de 2015.

El 30 de diciembre de ese año, los funcionarios fueron citados en el colegio para tener una reunión, que aparentaba ser común para la época en la que se encontraban. Sin embargo, según cuenta la directora de secundaria y preuniversitario –Marie Noel Delger-, el director general informó que el colegio era inviable y que debían otorgarse los pases de los alumnos.

Los funcionarios del "Varela", como suelen llamarle, no podían creer lo que estaba sucediendo. "Se generó mucha angustia y desorientación", agrega Delger.

Los docentes y directores pidieron una reunión con el consejo directivo. El mismo se integra por miembros de la Sociedad Uruguaya de Enseñanza (SUE) que de forma honoraria administran y rigen el funcionamiento del José Pedro Varela. Los consejeros integrantes son votados por socios de la SUE que no tienen un vínculo rentado con la institución.

Esta reunión terminó en muy malos términos y fue "absolutamente caótica" según Delger. "Hubo gritos, hubo reproches, hasta insultos por parte del consejo", acota.

"A las diez u 11 de la noche había absoluta incertidumbre, desorientación, temor, angustia, llantos, reclamos, rebeldías. Ese 31 de diciembre fue nefasto para miles de personas y un enero absolutamente caótico", detalla.

En paralelo, los padres formaron una comisión con el fin de medir e informar a sus pares sobre lo sucedido. A pesar del panorama poco positivo que había, decidieron enfrentar la situación y demostrar que era un error.

La directora sostiene que en ese momento se logró ver que las familias separaron lo que fue "una mala conducción administrativa política del colegio de la labor pedagógica y formativa técnica por la cual se fundó el colegio". En la misma línea, los padres pertenecientes a la Comisión de Padres y otros progenitores del colegio, comenzaron a formar parte de la SUE y se convirtieron en un componente clave para reflotar la situación.

Luego de largas reuniones y dos asambleas de socios, el 25 de enero anunciaron que el colegio y liceo José Pedro Varela abriría sus puertas en el 1º de febrero para funcionar con normalidad. Los padres demostraron la viabilidad del mismo. Gracias a que limpiaron y pusieron en orden las distintas sedes, ese día los alumnos de secundaria y preuniversitario pudieron asistir a los exámenes previstos.

"Hubo un crecimiento (en ese mes) que no lo pudimos ver hasta pasado el tiempo, que podíamos refundar el colegio, pero desde otro lugar. Surgió una fuerza que evidentemente ya existía y cuando se necesitó apareció", agrega la directora.


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Día en que anunciaron que el colegio seguiría abierto y en funcionamiento

Hoy, casi dos años después del resurgimiento, el colegio sigue marchando con algunos cambios. La sede de Ciudad de la Costa debió cerrar el sector primaria y por el momento solo cuenta con secundaria.

En Montevideo, secundaria dejará de funcionar en 18 de Julio y Beisso y pasará a la sede matriz junto con la escuela en Colonia y Minas a partir de 2018. Esto se debe al plan de reestructura y compromisos que asumió el consejo actual con todas las partes. En este contexto, el Consejo de Educación Secundaria compró el edificio, con lo que el centro educativo privado logrará cubrir gran parte de la deuda.

También en este último año y medio se sumaron a las reuniones del consejo, la comisión de padres y un alumno consejero de bachillerato, que es elegido por todo los estudiantes de secundaria. En ambos casos no tienen voto, pero si voz. Incluso los padres que participan podrán tener voto luego de cumplir dos años de antigüedad.

En referencia al consejero estudiantil, la directora de secundaria opina que se están dando grandes pasos de crecimiento e innovación, ya que es una manera de "formar ciudadanos libres pensadores, autónomos, críticos y que tengan real conciencia de lo que es participar activamente en la sociedad".

Si bien nadie disfrutó del momento por el que pasaron, el resurgimiento permitió ver lo que habían generado entre alumnos, padres y funcionarios. "Pero realmente descubrimos un mundo que construímos entre todos y del cual no éramos conscientes", agrega.

Y como dicen los alumnos, ellos no tienen la camiseta puesta, la tienen tatuada.


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Colegio y liceo José Pedro Varela Educación