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Para conseguir al brasileño Neymar, PSG no ha discutido el precio, pero la entidad parisina –sancionada por incumplir el fair play financiero en 2014– se expone a pagar caro el desembolso de € 222 millones que fue la cláusula de liberación de Barcelona.

Del traspaso perdurará, entre otras cosas, que se cerrase a través de una fórmula administrativa que no existe en Francia: el pago por una cláusula de rescisión en lugar de una transacción convencional entre los dos clubes.

La liga española, que tacha al PSG de "club-estado" y lo acusa de practicar "dopaje financiero", ya ha anunciado su intención de llevar el caso a las autoridades competentes de la Comisión Europea (CE). Mientras, el sindicato internacional de futbolistas, FifPro, exigió ayer a la CE que investigase dicha operación.

"Hemos sido transparentes con la UEFA desde el principio hasta el final en todo lo que concierne al fair play financiero, así que no hay ningún problema. Contamos con un gran equipo de profesionales que trabaja duro en ese sentido. Todo es legal", dijo el presidente del PSG Nasser Al-Khelaïfi.

La cuestión está ahora en saber si la UEFA –que aseguró que quiere examinar "los detalles del traspaso para confirmar que estos se han hecho de acuerdo a la normativa vigente"–, comparte la misma opinión que el dueño de la entidad parisina. La regla es clara: si en tres años acumula pérdidas que superan los € 30 millones, PSG podrá ser sancionado por la instancia reguladora, como ya ocurriera en 2014.

Esto, en principio, no debería suponer ningún problema para el club francés, que según la consultora Deloitte generó € 520,9 millones en la temporada 2015-2016.

La venta de jugadores destaca como opción más rápida y viable a la hora de hacerse con liquidez. Pero las potenciales ganancias que se derivarían del traspaso de jugadores como Jesé, Ben Arfa o Grzegorz Krychowiak serían irrisorias en comparación con el gasto del equipo solo en salarios.

Hay otros jugadores que, sin embargo, sí podrían gozar con una buena salida en el mercado. Es el caso de Serge Aurier, relegado ante la llegada de Dani Alves.

También tendría buen cartel Blaise Matuidi, valorado en € 30 millones y que está en el radar de Juventus.

Si estos eventuales traspasos no fuesen suficientes para equilibrar las cuentas, la entidad parisina podría verse obligada a prescindir de pesos pesados como el argentino Javier Pastore, fichado en 2011 por € 42 millones, el brasileño Lucas, amigo de Neymar, o incluso Ángel di Maria, que llegó en 2015 a cambio de € 63 millones.

"Quizá no ocurra este año pero sí en los siguientes. Si por ejemplo deciden vender a Marco Verrati en el próximo mercado de invierno porque se dan cuenta de que no son capaces de respetar las normas del fair play financiero, no habrá sido buena idea fichar a Neymar", dijo Jean-Pascal Gayant, profesor de Ciencias Económicas en la Universidad de Mans.

PSG, desvelado por luchar en forma definitiva por la Liga de Campeones, volvió a abrir la chequera, se ganó las suspicacias de toda Europa y sabe que en su apuesta puede ganar o perder en partes iguales.
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