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El presidente francés, Emmanuel Macron, enfrentó una nueva protesta, esta vez de cientos de personas, contra su polémica reforma jubilatoria y su gestión de gobierno durante una visita a un centro educativo en el sur de Francia, ocasión en la que Policía primero confiscó cacerolas y luego reprimió a los manifestantes con gases lacrimógenos.

"Los huevos y las cacerolas sirven sólo para cocinar en mi casa", comentó Macron durante una tensa conversación que mantuvo ante el periodismo con el diputado de izquierda Sébastien Rome, quien le reprochó la reforma, al tiempo que le aseguró que la "resistencia" estaba "un poco más lejos", aunque "no se la oyera", según consignó la agencia de noticias AFP.

La visita, concretada un colegio de secundario de la localidad de Ganges, al norte de la ciudad de Montpellier, fue el segundo desplazamiento público del presidente francés desde que promulgó su impopular reforma de las pensiones, que convalidó el Consejo Constitucional, luego que Macron la sacara por decreto ante el temor de perder la votación en el legislativo ante la resistencia de las principales centrales obreras, pero también por la oposición de izquierda y derecha.

Macron argumenta que la reforma, que retrasa la edad de jubilación de 62 a 64 años y adelanta a 2027 la exigencia de cotizar 43 años para cobrar una pensión completa, es imprescindible para equilibrar las cuentas fiscales y evitar una quiebra de la caja de pensiones debido a la mayor expectativa de vida de los cotizantes al sistema.

El día anterior, el mandatario liberal, de 45 años, había sido recibido con abucheos y cacerolazos en Sélestat, en el noreste del país, punto de inicio de una gira por diferentes regiones de Francia para defender su plan de 100 días, iniciativa que postula como el inicio de la superación de la crisis social y política que generó su reforma.

"¿Se puede salir de una crisis democrática prohibiendo cacerolas?", se preguntó la diputada ecologista Sandrine Rousseau. "Esperamos con impaciencia el proyecto de ley que prohíba su venta", ironizó por su parte el portavoz del Partido Comunica, Ian Brossat, luego que antes de la llega de Macron las autoridades locales prohibieran los "dispositivos sonoros portátiles", lo que derivó en la confiscación de cacerolas y, finalmente, en el uso de gases lacrimógenos para mantener alejados a los manifestantes.

Tras las protestas que generaron la presentación de la ley y su adopción por decreto, Macron intentó pasar de página rápidamente e inició una gira por Francia para defender los asuntos con los que quiere relanzar su segundo mandato hasta 2027, con proyectos que prometen reindustralizar al país y mejorar el sistema de educación

En ese contexto, y con el evidente propósito de repuntar en la consideración del electorado cuando los sondeos de opinión le otorgan un muy bajo nivel de aprobación, prometió en Ganges aumentar el salario de los docentes "entre 100 y 230 euros netos al mes", entre US$ 110 y US$ 250 al mes, ya que "hay que reconocer y pagar mejor a los profesores", dijo el mandatario.

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