Gideon Raff era un estudiante de cine israelí que viajaba entre Estados Unidos, donde se estaba formando, y su país natal cada tanto. Por eso, sus vínculos no eran sencillos: las personas iban y venían, a la familia y a las amistades les pasaban cosas, y Raff se sentía sapo de otro pozo, desconectado de la realidad que lo envolvía. “Sentí que había estado nueve años en el exilio”, le confesó Raff al diario inglés The Guardian.
La semilla de calidad de Homeland
La serie israelí Hatufim, en la que se basa la serie estadounidense, tiene una mayor carga dramática