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“El Estado debería facilitar a las mujeres que se sienten amenazadas pistolas libres de impuestos", declaró al diario español El Mundo, Hayrretin Bulan, líder de la ONG turca de inspiración religiosa Sefkat Der (La compasión), que dicta cursos de defensa personal para mujeres víctimas de violencia de género y les enseña a usar armas de fuego.

El programa – no exento de polémica – incluye prácticas de rociamiento con gas pimienta, de artes marciales, de control de ansiedad, de legislación y de fuego de discreción.

“Las autoridades deben cumplir su labor. Mientras no lo hagan, las mujeres necesitan defenderse. Da igual si usan una pistola u otra arma, pero deben entrenarse”, aseguró la activista turca, quien adelantó los objetivos del entrenamiento. Entre ellos apuntó: autodefensa, aumentar la sensación de seguridad de las mujeres y ayudarlas a disuadir a los atacantes potenciales. Esto “elevará la moral de las chicas que temen ser asesinadas”, insistió Bulan.

La iniciativa de Sefkat Der no cayó bien entre las demás ONGs, que luchan contra la violencia de género, informa el matutino español. Aysegul Tasitman, portavoz de la ONG Amargi, aseguró que “lo que propone Bulan es estúpido, aunque este talante es corriente en Turquía”. “Una mujer no necesita un arma para protegerse”, agregó.

En lo que sí coinciden Tasitman y Bulan es en que la ayuda que presta el Estado para este asunto es insuficiente. “Faltan casas de acogida y su funcionamiento limita la vida de las mujeres”, argumentó Bulan. Por su parte, Tasitman señaló que no conoce casos en que luego de realizada la denuncia, el agente se enfrente al agresor. “A él se ha limitado a hacerle prometer que no volvería a golpearla”, afirmó.

El Mundo da cuenta de que en Turquía han ocurrido casos de violencia de género infames, como el de Muzeyyem Yanik, en el que recién tres días después de su muerte, la Policía se presentó la casa de su agresor para cumplir con su petición de protección. Otro caso paradigmático fue el de Fatma, que fue tirada de un balcón por Cetin Sen, pero se salvó de milagro. Se supo que la víctima no podía desvincularse de su agresor, ni denunciarle porque no podía costear el proceso judicial.

Y es que Turquía es uno de los países que muestra mayores cifras de violencia de género. Según datos divulgados pro el observatorio mediático Bianet, en lo que va del año se registraron 137 asesinatos, 106 violaciones, 195 palizas y 117 casos de abusos sexuales. Los números son mayores en el centro y sureste del país.

Por esta razón, en marzo el gobierno aprobó una ley para la prevención de la violencia contra la mujer. La norma, impulsada por el ministerio de Familia y Asuntos Sociales, protege a la mujer independientemente de su estado civil, impone severas sanciones a la violación de órdenes de alejamiento de la víctima y permite a la Policía activar dispositivos de protección cuando se recibe la denuncia.

En tanto, en junio el ministerio de Familia anunció la distribución de brazaletes electrónicos, con un botón de emergencia conectado con las fuerzas de seguridad. Las cifras divulgadas en noviembre por la institución arrojan que en nueve meses de vigencia de la ley, la Policía activó dispositivos de protección para 4.634 mujeres y se han adoptado medidas preventivas en pro de 29.624 mujeres.
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