La televisión verdad y su creciente obituario
La muerte de Ruth Thalía Sayas avivó la polémica en torno a la sobreexposición a las cámaras y sus trágicas consecuencias
El asesinato de Ruth Thalía Sayas, la primera concursante del reality peruano El valor de la verdad a manos de su novio tras confesar una vida laboral oculta en un night club, reavivó la polémica de los abusos cometidos por los reality en pos de sumar algunos puntos de raiting.
“Si no hubieran ido a ese programa no hubiera pasado todo esto. Hay muchas verdades cuando se quiere hablar de la verdad”, dijo la periodista de la revista Caretas, Patricia Salinas.
Fernando Vivas, periodista del diario El Comercio lo definió como un “televicidio” además de un “feminicidio”. En redes sociales, proliferaron las condenas al reality mientras su conductor Beto Ortiz intentaba sin éxito deslindar al programa de responsabilidades. “No fue un crimen por despecho a raíz de las revelaciones de Ruth Thalía en televisión, sino por el dinero”, argumentaba. Pero ni los antecedentes del programa ni la mala fama de este tipo de contenidos de televisión le jugaban a su favor.
No es la primera vez –y probablemente no sea la última–, que un reality show aparece directa o indirectamente ligado a hechos de sangre. Sin ir más lejos, la versión colombiana de Nada más que la verdad fue levantada en octubre del 2007 tras cinco meses de su emisión, debido a las polémicas confesiones de sus participantes, que incluían delitos como corrupción, narcotráfico y conductas sexuales.
La última entrega del espacio televisivo tuvo como protagonista a Rosa María Solórzano, quien ganó 50 millones de pesos (US$27.500) luego de confesar que había contratado a un sicario para deshacerse de su esposo aunque el crimen no se llegó a concretar.
Un obituario televisado
Ya sea por accidentes, por suicidios o por crímenes, la televisión verdad cuenta con varias víctimas en su haber. En La cena perfecta, un programa de cocina del canal Vox de Alemania, la participante Claudia Boerner (32) fue objeto de burla en el ciberespacio por su delgada figura. La muchacha se suicidó el 10 de marzo del 2012 y la cadena no se hizo responsable por el trágico desenlace.
En la temporada 2004 de El diario de Patricia en España, un hombre llamado Ricardo le pidió perdón a su pareja Teodora por sus infidelidades, pero una semanas después el cadáver de la mujer fue encontrado en su vehículo.
En el mismo año, pero en Nigeria también murió Antonio Ogadje (25) mientras realizaba las pruebas finales de Gulder Ultimate Search, una versión del reality Supervivientes. Otra víctima fue Saad Hhan (32), que se ahogó en otro reality de desafíos de Pakistán mientras cruzaba a nado un lago con una mochila de siete kilos a cuestas.
Tom Sparks, de 33 años, sufrió un derrame cerebral luego de una caída, a primera vista, inofensiva, que tuvo en el reality Wipeout, que se emitía por la cadena ABC. Y la lista está tan lejos de resultar exhaustiva, como de parar de crecer