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La economía de la Unión Europea (UE) tendrá un 2023 un poco mejor de lo esperado. Según las proyecciones difundidas por la Comisión Europea (CE), el brazo ejecutivo del bloque, la zona “escapará por poco a la recesión técnica que se había anticipado para el inicio de este año”, según el comunicado difundido en Bruselas.

En su informe correspondiente al inverno boreal, la CE estimó que la economía de la zona del euro se expandirá en 2023 un 0,9%, 0,6 puntos porcentuales por encima de la anterior proyección, mientras que para el conjunto de la UE, incluyendo los países que no utilizan la moneda común, el crecimiento sería del 0,8%, mejorando así en 0,5 puntos porcentuales la expectativa del informe previo.

Simultáneamente, la CE recortó del 6,1% al 5,6% su proyección de inflación en la eurozona, al tiempo que consideró que el tope máximo de la tendencia ya fue superado debido a la desaceleración registrada en los precios de la energía.

La trayectoria de la inflación, que alcanzó un máximo de 10,6% en octubre pasado en la zona del euro, suma ya tres meses de leves bajas consecutivas, y esa tendencia "sugiere que el máximo ya quedó atrás", apuntó la institución en el comunicado.

"La economía de la UE inició el 2023 en una situación más saludable de lo esperado", destacó el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, al presentar el informe. Un escenario que sugiere, según expresó el funcionario, que “la economía de la UE debería escapar por poco de la recesión técnica que se proyectó en el otoño".

Según el análisis, entre las principales economías de la eurozona, Alemania debería cerrar 2023 con aumento del PIB del 0,2%, Francia con un avance del 0,6%, Italia con una mejora del 0,8% y España con un sólido crecimiento del 1,4%.

El documento está en línea con el pronóstico efectuado hace dos semanas por la agencia europea de estadísticas Eurostat, que había puesto de manifiesto que la UE se alejaba levemente la perspectiva de una recesión que a fines de 2022 parecía inminente.

No obstante, la CE apuntó que "los vientos en contra continúan siendo fuertes". De acuerdo con Gentiloni, "los europeos todavía tienen por delante un período difícil" en que el crecimiento podrá desacelerarse, mientras que la inflación cederá su presión solo en forma gradual.

"Por ello debemos mostrar la misma ambición que en los últimos tres años y enfrentar los desafíos con respuestas comunes", apuntó Gentiloni durante la presentación del informe, donde se detalla que las empresas y consumidores "siguen enfrentando altos costos de energía y una inflación subyacente que todavía experimentó una suba en enero, en un cuadro que erosiona la capacidad de compra de los hogares”.

Con relación a la inflación, la CE destacó que mientras persistan las presiones inflacionarias, el ajuste monetario iniciado por el Banco Central Europeo (BCE) mediante la suba de sus tasas de interés “deberá continuar, lastrando de esa forma la actividad empresarial y las inversiones".

Sobre el tema, Gentiloni destacó que los efectos del endurecimiento de la política monetaria "se están haciendo visibles". Los "costos de financiación para hogares y corporaciones han subido bruscamente a lo largo de 2022, mientras que el crecimiento de los préstamos bancarios ha iniciado un fuerte desaceleración", dijo el funcionario.

El documento finaliza advirtiendo que las estimaciones realizadas tanto en materia de inflación como de crecimiento económico “dependen de manera crucial de la suposición puramente técnica de que la agresión de Rusia a Ucrania no aumentará, sino que continuará durante todo el horizonte del pronóstico".

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