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Varios caminos se pueden tomar para minimizar las enfermedades en los cultivos de invierno, que van desde las prácticas agronómicas hasta las medidas de control con agroquímicos, según comentó a El Observador Agropecuario el ingeniero agrónomo José Inciarte, coordinador técnico comercial en Uruguay de la empresa Syngenta. La semana pasada la firma realizó dos conferencias, una en Young –a cargo del del fitopatólogo Carlos Pérez, consultor y docente de Facultad de Agronomía– y otra en Dolores –a cargo de Silvia Pereyra de INIA La Estanzuela–.

Las enfermedades en los cultivos de trigo y cebada fueron el tema central de ambas actividades. En cuanto a las prácticas agronómicas, Inciarte expresó que es clave la rotación y evitar la siembra de un cultivo como el trigo sobre un rastrojo de trigo del año pasado, o sembrar cebada sobre un rastrojo de cebada del año pasado. Esa es una de las principales medidas a tomar, porque el inóculo de las enfermedades, sobre todo de las manchas foliares, queda en el rastrojo y de esa forma es la fuente de inoculo en el cultivo al año siguiente.

El objetivo de estas actividades organizadas por Syngenta, que convocaron a productores y técnicos agrícolas, era ver los principales problemas que se pueden esperar para los cultivos de invierno este año.

Inciarte señaló que cada año es particular en función de las condiciones climáticas y de cómo viene la rotación. El inóculo de la zafra pasada, o sea cómo terminó la zafra anterior, condiciona cómo será la zafra siguiente, indicó.

Señaló que este año está pronosticado el fenómeno El Niño y eso le da a la campaña ciertas características que hacen a la probable dinámica de las enfermedades foliares. En ambas actividades se analizó qué esperar respecto a enfermedades de trigo y cebada, con énfasis en enfermedades foliares como mancha amarilla, roya, fusarium en trigo y ramularia en el caso de la cebada.

Agregó que la selección de variedades resistentes es otra medida que los productores deberán tener en cuenta. Señaló que muchas veces una variedad tiene un altísimo potencial de rendimiento, pero que a la vez tiene la debilidad de ser susceptible a alguna enfermedad. Dijo que los productores igual las plantan porque tienen un alto potencial de rendimiento y después si aparece la enfermedad le aplican un producto fungicida para controlarlo.

Otra de las prácticas recomendadas es comenzar el cultivo con semilla limpia, o sea asegurarse que venga de una fuente limpia del cultivo cosechado el año pasado, que esté libre de enfermedades. “Hay que asegurarse que eso no ocurra y si ocurre aplicar curasemillas, que es otra medida muy importante”, sostuvo Inciarte.

El uso de fungicidas foliares es otra alternativa relevante, con dosis recomendadas para un correcto uso del producto. Syngenta realizó la presentación técnica del manejo de fungicidas para trigo y cebada y otra comercial presentando un nuevo producto que estará disponible a partir de esta zafra (ver nota aparte).

Presentación de Amistar Xtra Gold
En la actualidad el fungicida de Syngenta Amistar Xtra, “es el líder del mercado. Es un producto que muchas otras empresas han querido copiar y hay muchos genéricos también porque es el producto más exitoso”, destacó José Inciarte. Agregó que también es el más vendido en el mundo y está registrado para diferentes cultivos en todos los países que realizan agricultura.

Syngenta lanzó al mercado la versión mejorada de Amistar Xtra que es Amistar Xtra Gold, que incorpora a la base tradicional dos grandes beneficios. Amistar Xtra Gold cuenta con una formulación oleosa, mientras que el anterior tenía una formulación llamada suspensión concentrada, que era el agroquímico suspendido en agua. La formulación oleosa hace que el producto quede mucho más adherido a la hoja, lo que evita que las gotas del producto se escurran o evaporen. El aceite es mucho más difícil de evaporar que el agua y por lo tanto la formulación de este producto es mucho menos evaporable que la anterior. Al mismo tiempo facilita mucho más la penetración del producto a la hoja, que es lo que después termina actuando y matando al hongo. El segundo beneficio es que ya trae todos los coadyuvantes incorporados, que es todo lo que mejora el contacto del producto con la hoja, baja la tensión superficial, facilita el contacto del producto con la superficie de la hoja, facilitando el ingreso del producto. Antes al coadyuvante había que agregarlo, porque de esa forma se mejoraba mucho la performance del producto y ahora ya viene incorporado. El producto viene listo para usar.

Esto no solo trae una efectividad en el control de enfermedades sino que además evita un montón de trabajo logístico como comprar el adyuvante, pagar transporte, almacenarlo y después desechar esos envases. “Todo eso tiene un costo y un trabajo logístico importante. Tener un montón de envases después de haber aplicado el producto es un dolor de cabeza para el productor”, remarcó el integrante de Syngenta.

Recordó que hay una ley de manejo de residuos de envases y un programa que se llama Campo Limpio, que está promoviendo el buen uso y manejo de los envases después que el producto fue usado. “O sea que cualquier producto que reduzca el uso de adyuvantes también reduce 50% la cantidad de envases que se compran para hacer una aplicación. Es una ayuda muy importante, sobre todo en logística”, destacó.

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