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La fotógrafa Lalage Snow realizó varios retratos en los que muestra los cambios en el rostro que viven algunos soldados británicos durante el proceso de la guerra. Para eso, tomó tres fotos de cada uno: antes, durante y al irse de los campos de batalla. Entre la primera y la última foto, pasaron apenas siete meses. El proyecto, We Are Not Dead, fue publicado por el portal Wired.

Tuvo la idea luego de trabajar durante tres años, desde principios de 2007 hasta fines de 2009, como fotógrafa en Afganistán y en Irak. Eso le permitió tener una mirada más próxima sobre cómo les afectaba la guerra a los soldados, no solo a nivel físico, si no también psicológico.

En 2010, estuvo tres meses junto a los soldados británicos que se preparaban para ser enviados a la guerra. “Los conocí personalmente como amigos y entendí que los hacía lucirse de forma individual”, expresó la fotógrafa.

Los primeros retratos de los jóvenes muestran cierta tranquilidad o bienestar. Sin embargo, las imágenes tomadas durante la guerra comienzan a mostrar los síntomas de la tensión.

Sin embargo, en la última foto de cada serie, los soldados se muestran con la mirada perdida, e incluso, pareciera que hubiese pasado mucho más tiempo que tan solo siete meses.

“Mientras estaba tomando las fotos a veces no me daba cuenta en absoluto de los cambios en sus rostros. Eran los mismos jóvenes de antes, para mí, solo que más cansados y un poco más flacos”, contó Snow.

La fotógrafa ha tenido especial cuidado en dejar que las fotos hablaran por sí solas. Sin embargo, ha sido acusada de haber retocado las imágenes y la luz para mostrar lo que pretendía. “No usé luz artificial. Nunca lo hice. No sé cómo. En serio, pueden preguntar a cualquiera”, expresó.

La primera y la última foto de los trípticos fueron tomadas en Escocia, a través de una claraboya. En tanto, las imágenes durante la guerra tuvieron como escenario los lugares de combate donde estaban ubicados los soldados, en Afganistán. Para Snow, ver a sus amigos en situación de peligro constante hacía que la luz sea lo menos prioritario de todo.

“Cuando uno de tus amigos atraviesa una situación difícil y ha visto cosas horribles, ha muerto o ha tenido que curar a otros soldados, y aún así quiere ser fotografiado, la luz es en lo último que piensas”, agregó.

En su trabajo, la fotógrafa también incluyó frases dichas por los propios militares ,que también dan muestra de los cambios que van viviendo los soldados durante su pasaje por los campos de combate.

“A través de las entrevistas vi más la diferencia psicológica, y un extraño sentido de la calma”, concluyó Snow.

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