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Siguiendo la vía trazada en Estados Unidos, donde el movimiento de consolidación empezó en 2004, los operadores históricos europeos han encontrado el apetito que habían perdido después que estallara la burbuja internet y la acumulación de gigantescas deudas, explica Julien Salanave, investigador del Instituto del Audivisual y de las Telecomunicaciones en Europa (IDATE).

Así, el británico Vodafone ha comprado las minoritarias de sus filiales en Rumanía y República Checa, Deutsche Telekom quiere aumentar su participación en el operador polaco PTC y la española Telefónica se ha hecho con la checa Cesky Telekom.

Al igual que en Estados Unidos, estas últimas adquisiciones se hacen para crecer, pues sin tamaño, no hay salvación, juzgan los operadores, cuyo volumen de negocios se estanca debido a que la telefonía fija pierde una media de 5% de clientes por año, y a la amenaza a más largo plazo de la competencia de la telefonía en IP (por internet), explica Julien Salanave.

En el futuro, con una reglamentación y un mercado europeos que tienden a unificarse, Salanave espera "operaciones de gran envergadura" que darán nacimiento a "operadores verdaderamente paneuropeos".

Según los analistas de Deutsche Telekom, "el sector europeo ha entrado en un ciclo de fusiones-adquisiciones del que no vemos el final debido a una fuerte generación de cash-flow (53.000 millones de euros en 2006) y a una capacidad de endeudamiento estimada en 100.000 millones de euros en 2006".

En Francia, Neuf Telecom y Cegetel concluyeron su fusión el lunes con la ambición anunciada de convertirse en el "concurrente número uno" de France Télécom. En Gran Bretaña, Cable and Wireless compró en agosto al tercer operador de telefonía fija Energis, para instalarse en la posición de delfín del gigante British Telecom.

(AFP)

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