Estilo de vida > CELEBRIDADES Y REDES

Las estrellas también sufren el ciberbullying: los casos más recientes

Los insultos sacaron a una actriz de Star Wars de Instagram, el ejemplo más reciente de la violencia y la agresión que obliga a los famosos a cerrar –al menos por un tiempo sus cuentas

Tiempo de lectura: -'

08 de junio de 2018 a las 05:00

Son una forma de interactuar con sus fans. Son una gran herramienta de difusión. Y las redes sociales son también un campo minado para las celebridades. La lógica parece ser a mayor fama, popularidad y cantidad de seguidores, más peligroso se vuelve permanecer en Twitter, Facebook e Instagram.

El ejemplo más reciente es la actriz Kelly Marie Tran, protagonista de Star Wars, que eliminó todas las imágenes de su Instagram luego de recibir múltiples agresiones en los comentarios de sus publicaciones. Si bien su caso cuenta con algunas particularidades por tratarse de un abuso realizado por parte de los fanáticos de esa serie, es un caso más de una tendencia habitual.

Las estrellas se van de las redes y en esa lista hay nombres grandes como Justin Bieber, Rihanna, Kanye West, Ed Sheeran y Adele. En buena parte de esos casos, la salida es temporal. Pueden ser unas semanas, unos meses o incluso años, pero vuelven a postear.

Más allá de regresos o no, el hilo conductor es uno: las agresiones y la violencia. Bieber cerró su cuenta en Instagram en agosto de 2016, cuando su novia de aquel momento, Sofia Richie, era atacada por fanáticas despechadas de que Justin no fuera suyo o por haber reemplazado a su anterior pareja, Selena Gomez –que incluso intercambió unos insultos con el cantante durante ese período en la red social–. En febrero de 2017, ya separado, Bieber regresó a Instagram.

El 28 de febrero de 2016, el cantante Sam Smith ganó un Oscar y dijo que era el primer hombre abiertamente homosexual en recibir el premio. No lo era y en las redes, muchos se burlaron de él por el error, y otros aprovecharon para atacarlo. El 1° de marzo abandonó Twitter y, aunque publicó un puñado de mensajes para ocasiones puntuales como la muerte de George Michael, no fue hasta mayo de 2017 que retomó su vínculo con las redes sociales.

Ed Sheeran estuvo todo 2016 lejos de las redes y hasta de su teléfono; en 2017 volvió pero ya no lee tuits y comentarios de otras personas por su negatividad y agresividad; el rapero Kanye West ha dejado las redes periódicamente luego de meterse en polémicas por su cercanía a Donald Trump, los escándalos de su esposa, Kim Kardashian y de contar, por ejemplo, que enfrentaba una deuda de US$ 53 millones y que necesitaba fondos para sus ideas.

El potencial negativo de las redes se hace especialmente peligroso y tóxico para las figuras públicas, que generan emociones intensas y se meten con elementos importantes en las vidas de sus fans más extremistas. Para ellos la interacción a través de las pantallas se ha convertido en un arma de doble filo.

El fanatismo tóxico

Kelly marie Instagram

Un día los fanáticos tomaron el poder. Algunos de ellos, criados con los cómics de Marvel y DC, las películas originales de Star Wars, y otros innumerables productos de la cultura pop, se convirtieron en jefes de estudios, directores de cine y productores encargados de continuar las historias con las que crecieron. Otros se dedicaron a otras profesiones, pero ahora son adultos para los que esos personajes y aventuras guardan un lugar tan importante en sus vidas que están dispuestos a desembolsar todo el dinero que sea necesario en aquello que lleve su nombre. De hecho, son la razón por la que las grandes compañías del entretenimiento vuelven a esas sagas y personajes: son una fuente de recaudación enorme que impulsan a los seguidores casuales con su fervor.

Hay un núcleo dentro de esos seguidores que es radical y extremista. Son los fanáticos que ante cualquier cambio o alteración que sufren sus adorados universos de ficción ponen el grito en el cielo y critican con ferocidad. Y son los responsables (cuando se busca a uno) de la partida de Kelly Marie Tran de las redes sociales después de recibir un sinfín de críticas racistas y sexistas. Antes había ocurrido lo mismo con su compañera de pantalla Daisy Ridley o con el elenco de la versión femenina de Cazafantasmas. La película fue agredida y boicoteada simplemente por esa razón y los golpes se dirigieron, en particular, a la actriz Leslie Jones; que tras resultar la más agredida se alejó también, por unos días, de las redes sociales.

Es un público –el de los fanáticos más radicales– que no ha captado del todo que el mundo cambió. Se criaron con protagonistas con un perfil particular (hombres, blancos, heterosexuales) y no aceptan que los protagonistas pueden tener otro género, color de piel u orientación sexual.

En los últimos años Marvel apuntó a una mayor diversidad de personajes en sus cómics, y algunos de sus personajes insignia, como el Hombre Araña, Iron Man, Thor o el Capitán América pasaron a compartir sus identidades con nuevas versiones, más jóvenes y representativas de un mundo contemporáneo. La nueva trilogía de Star Wars tiene como protagonistas a una mujer, a un hombre negro y a otro latino. Cazafantasmas se rehízo con cuatro mujeres protagonistas. En Game of Thrones los personajes femeninos fueron ganando poder y liderazgo. Pantera Negra fue la película de Marvel más exitosa y Mujer Maravilla lo mismo para DC y Warner.

Pero eso no le gusta a todos, y son un público muy vocal. Como resumió en una columna en de esta semana el sitio Birth Movies Death el guionista y director Andrew Todd: “Les molesta que su cosa favorita esté cambiando, les molesta especialmente que cambie para adaptarse a una demografía distinta; organizan su abuso contra blancos vulnerables en internet y ponen una fina chapa de respetabilidad cuando se los señala”.

Comentarios