ver más

El próximo fin de semana se llevará a cabo en Sapporo, en el norte de Japón, el encuentro preparatorio de la reunión de las potencias del G-7 en un tema clave: cuándo abandonar las energías fósiles. Sin embargo, de acuerdo con un borrador al que accedió la AFP, las posibilidades de que adopten medidas fuertes contra el cambio climático son escasas.

El documento en cuestión, fechado el 5 de abril, es la base del comunicado conjunto que debería divulgarse el domingo y da cuenta de profundas divisiones respecto al calendario de abandono del carbón en los países del G-7 en el sector de la electricidad.

El Reino Unido, con el apoyo de Francia, propuso que los países dejen de utilizar el carbón para producir electricidad en 2030. Sin embargo, podría acabar imponiéndose un objetivo, más difuso, formulado durante el G-7 de Alemania el año pasado: el de trabajar para que el sector eléctrico funcione mayoritariamente sin carbón recién para 2035.

Cuando falta algo más de un mes para la reunión de los líderes del G-7 en la ciudad de Hiroshima, Japón ya comenzó los preparativos para recibir el próximo 19 de mayo a los jefes de Estado de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia y del Reino Unido. El séptimo integrante de este foro internacional es Japón.

Hiroshima tendrá un valor importante como sede de ese encuentro porque otro de los temas de agenda es el de la guerra de Ucrania. Además, es la ciudad donde nació el actual primer ministro nipón Fumio Kishida, quien asumió ese cargo en octubre de 2021, tras haber desempeñado distintos cargos, entre ellos ministro de Relaciones Exteriores entre 2012 y 2017, acompañando a Shinzo Abe, asesinado en julio de 2022, mientras Kishida ya estaba al frente del gobierno de Japón.

Respecto de la reunión que se llevará a cabo el sábado 15 y el domingo 16 de abril, también ha generado debate la propuesta de Japón de justificar nuevas inversiones en el sector del gas en nombre de la "seguridad energética", con los trastornos provocados en esa área por la invasión rusa de Ucrania iniciada el año pasado.

En 2022, en la cumbre llevada a cabo en Alemania, el G-7 decidió aceptar inversiones en el sector gasífero como respuesta "provisional" a las "circunstancias excepcionales" relacionadas con la guerra en Ucrania.

Japón también quiere que el G-7 reconozca su controvertida estrategia de utilizar hidrógeno y amoniaco como combustibles para sus centrales de gas y carbón, un concepto que, además, espera exportar a otras partes de Asia.

La japonesa Makiko Arima, de reconocida militante por los derechos de las mujeres en su país y miembro de la ONG Oil Change International, calificó la estrategia de Tokio de "tóxica", y afirmó que podría hacer "descarrilar" la transición energética en Asia. Su plan de "transformación verde", denominado "GX", no servirá más que para promover tecnologías que "prolongarán el uso de las energías fósiles", denunció Arima.

Otras organizaciones ambientalistas advirtieron en estos días su temor de que el encuentro de ministros de Energía y Medio Ambiente de las principales potencias del planeta –salvo China, India y Rusia- desemboque en un retroceso en materia de los compromisos climáticos.

Si el G7 terminase "constatando una regresión, sería terrible", apuntó Friederike Röder, vicepresidenta de la ONG Global Citizen. Además, esto enviaría "malas señales" al resto del mundo antes de la cumbre del G20 EN India y de la COP28 de Dubái de finales de año, señaló.

Por su parte, Alden Meyer, del grupo de reflexión sobre el clima E3G, citada por la AFP, graficó la situación con una metáfora que indica la gravedad del calentamiento global: "Si dices que tu casa se quema, que el planeta está ardiendo pero no haces gran cosa para contrarrestar a los poderosos intereses particulares, no estás enviando ningún mensaje inspirador al resto del mundo", abundó

El calentamiento global causado por la actividad humana provocará que las temperaturas medias suban 1,5ºC respecto a la era preindustrial a partir de 2030-2035, advirtió el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en un informe publicado en marzo pasado.

El presidente del IPCC, Hoseung Lee, lamentó que "de momento" hay una falta de "voluntad política fuerte" para luchar contra el cambio climático, pese a que el acuerdo de París sobre el clima, firmado en 2015 y apoyado por todos los miembros del G-7, busca precisamente limitar ese aumento de las temperaturas a 1,5ºC.

Todos los miembros del G7 están de acuerdo en instar a todos los países a actuar "colectivamente" en esta "década crítica" para reducir las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero "para, como muy tarde, 2025", según un extracto, ya validado, del comunicado que se difundirá el domingo.

Un problema adicional al tema climático es que la cumbre de Hiroshima tiene la ambición de ser un encuentro para avanzar tanto en el conflicto de Ucrania como en las tensiones entre China y Taiwán.

El hecho de que las autoridades japonesas hayan decidido que sea Hiroshima la sede del encuentro tiene un altísimo valor simbólico por el momento que vive el planeta. Más de un año de la invasión de Rusia a Ucrania con efectos devastadores y también un creciente clima de maniobras militares en el vecino mar de la China por la tensión entre Taiwán y la China continental que no renuncia a la soberanía sobre esa isla.

Los países que integran en G-7 representan, sumados, más de la mitad del PIB mundial y un porcentaje más alto aún del presupuesto destinado a gastos militares. Además, sus países, sumados, producen las dos terceras partes de los gases de efecto invernadero.

El encuentro de Hiroshima deberá durar entre el 15 y el 21 de mayo y el único mandatario latinoamericano invitado es Lula, el presidente de Brasil. También están invitados al presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, y el surcoreano, Yoon Suk-yeol. Se espera que el mandatario japonés haga extensivas las invitaciones al como el primer ministro indio, Narendra Modi, y el presidente indonesio, Joko Widodo.

Según Global Energy Monitor (GEM) y otros grupos ambientalistas como Reclaim Finance, Sierra Club, Alliance for Climate Justice y Clean Energy, para evitar las peores consecuencias de la crisis climática, el mundo debe dejar de construir nuevas plantas de carbón y cerrar las existentes a un ritmo casi cinco veces superior al actual.

La novena encuesta anual de GEM sobre el suministro mundial existente y previsto de energía a base de carbón, que es la mayor fuente individual de emisiones de CO2 relacionadas con la energía, encontró que "fuera de China, el oleoducto mundial del carbón se está secando", aunque no a un ritmo lo suficientemente rápido, según cita del sitio web independiente Common Dreams. La energía del carbón debería terminarse completamente para 2040.

Para mantenerse en ese camino y dar a los países en desarrollo más tiempo para cambiar a las energías renovables, los países de altos ingresos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) deben cerrar todas sus plantas de carbón para 2030. Algo que este próximo fin de semana será motivo de controversias en el encuentro de ministros del G-7 en Japón.

Seguí leyendo