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La segunda edición de las Ovinpíadas refleja el mayor interés del sector, al haber aumentado las inscripciones 9%, con lo cual estarán participando 76 parejas frente a 70 de la primera competencia de 2012.


Adolfo Casaretto, técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y coordinador de la actividad, confirmó a El Observador Agropecuario el mayor interés que revela la actividad, cuyas inscripciones cerraron el 15 de junio.

Ya se entregaron los materiales para el estudio de los temas que deberán cumplir los concursantes y tutores. En la segunda quincena de julio se cumplirá una jornada de capacitación con todos los interesados, en cada uno de los lugares donde se cumplirán las actividades clasificatorias.

Las instancias de clasificación fueron definidas para los días 8 de agosto en Salto; el 15 de agosto en Treinta y Tres y Durazno; y el 23 de agosto se cumplirá la final en la ciudad de Trinidad. La competencia es organizada por Plan Estratégico Nacional para el Rubro Ovino y cuenta con el apoyo especial del SUL y el Instituto Nacional de Carnes (INAC). Cuenta este año con dos madrinas: la embajadora de EEUU, Julissa Reynoso, y la empresaria agropecuaria Laetitia d’Arenberg.

El principal objetivo de esta competencia es generar el interés de la juventud por la explotación del rubro ovino y que a través de la capacitación se puedan hacer las cosas cada vez mejor, incluyendo las técnicas en materia de bienestar animal.

“No se trata de hacer un mayor esfuerzo de la manera tradicional, sino promoviendo las técnicas que facilitan y que hacen a la producción ovina como una opción muy interesante”, opinó el presidente del SUL, Joaquín Martinicorena.

La posibilidad de que Uruguay organice las Ovinpíadas como clasificatoria nacional para la prueba internacional surgió durante la visita de una misión oficial a Nueva Zelanda encabezada por el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGSP), Tabaré Aguerre, e integrada por distintas instituciones, la entidad similar al Instituto Nacional de Carnes en ese país, “nos ofreció organizar este concurso en Uruguay”, dijo a El Observador Agropecuario el vicepresidente de INAC, Fernando Pérez Abella.

Explicó que analizando luego esta propuesta con el presidente del SU, que también integró la delegación, “lo evaluamos como algo importante, porque es un instrumento que ellos planificaron para evitar que su país se quedara sin mano de obra, que es una dificultad que hoy tiene Nueva Zelanda, y para que la juventud se interese por este rubro”.

“Nosotros apoyamos esta actividad en el entendido de que para vender más carne ovina necesitamos más ovinos”, sostuvo Pérez Abella.

La competencia está a dirigida jóvenes de entre 18 y 23 años que participarán en duplas, acompañados por un tutor mayor de edad, referente en capacitación y orientación, los que deberán representar a una institución rural de cualquier naturaleza, desde un centro de estudios, una aparcería, una entidad tradicionalista, una cooperativa, una Liga de Trabajo o cualquier gremial rural que le dé un apego de referencia a estos jóvenes.

Según Casaretto, luego de la edición anterior quedaron muy entusiasmados por el apoyo de los jóvenes, prensa y auspiciantes, porque es una oportunidad única para capacitar a “nuestros jóvenes rurales”.
El producto más interesante que obtuvimos de la competencia anterior es que los jóvenes están, (y) también están los conocimientos; simplemente hay que motivarlos y hacer que descubran su vocación. Vale la pena el esfuerzo porque se han logrado resultados formidables”, agregó Casaretto.

La pareja ganadora –y el tutor– obtendrá un viaje a Francia para competir en las Ovinpíadas Mundiales en setiembre próximo durante cinco días, además de una laptop para cada uno del equipo mencionado. Luego habrá premios hasta el cuarto lugar. l


Una apuesta a mantener la cultuva ovina


Las Ovinpíadas representan una competencia verdaderamente importante en materia de destrezas, porque apuntan a los jóvenes que “ya son nuestros recambios en el campo y en cuanto a gente que mantenga la cultura ovina”, destacó a El Observador Agropecuario el presidente de la Unión Rural de Flores (URF), Bernardo Bidegain.

El dirigente explicó que “si bien en Flores la agricultura es un poco más marginal que en el litoral del país, igualmente ha ido desplazando un poco a la producción ovina, que se ha ido mantenido porque realmente hay todavía una cultura ovina en nuestros productores”. Agregó que los márgenes vuelven a ser auspiciosos, son rentables, por lo tanto “queremos apoyar a nuestra gente”. El titular de la URF opinó que “hay juventud para seguir con el ovino, hay escuelas agrarias, hay donde prepararse “no solo en la práctica, sino también en la parte teórica; en cuanto al manejo y a entender que la producción ovina debe apostar a la excelencia, estamos precisando especialistas tanto en la parte carnicera y en lanera”.

La dirigencia aspira a que haya gente que “siga en el negocio porque es bien interesante, especialmente para pequeños productores, que tenemos interés de que sigan afincados en nuestra tierra”.
Bidegain coincidió con los que afirman que no hay otro rubro tan rentable como el ovino y señaló que como todo rubro rentable no se pueden tener ovejas a la distancia. “Para tener ovejas hay que vivir en el campo, para poder trabajarlas o tener gente idónea muy cerca
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