Poco antes de llegar al aeropuerto de Colonia, se encuentra el taller Obraviva, un emprendimiento de un grupo de amigos: Andrés Kramer y Ramiro Curbelo, que vieron en el longboard (variante más larga del Skate) una posibilidad de negocio.
Poco antes de llegar al aeropuerto de Colonia, se encuentra el taller Obraviva, un emprendimiento de un grupo de amigos: Andrés Kramer y Ramiro Curbelo, que vieron en el longboard (variante más larga del Skate) una posibilidad de negocio.
Arrancaron en 2010 en el garage de Curbelo, fabricando tablas de longboard para ellos y sus amigos. Pero pronto, según Kramer, el proyecto se convirtió en “todo un desafío de ingeniería”. Hoy tienen su propio taller con maquinaria de creación propia.
La idea de realizar algo juntos estuvo siempre presente para estos amigos, que desde niños comparten el hobby de crear y el gusto por la ingeniería. El emprendimiento cuenta ahora con la colaboración de otros amigos: Santiago Collazo, para el diseño de la web, y Paulo Troche.
Para estos emprendedores la esencia de Obraviva está en la ingeniería recreativa. Tienen el objetivo de sacar a la ingeniería del plano industrial para trasladarla a lo recreativo, lo divertido y lo tangible. “Nace desde el desafío e interés de hacer algo mejor, de poder hacer algo nacional y que se destaque”, dijo Kramer.
Con ingenio de inventor
Autodidactas e innovadores, se encargaron de aprender e incorporar todo lo necesario para poder realizar el negocio con poco presupuesto. Con el dinero que entró de las primeras tablas compraron nuevos materiales e investigaron nuevas formas de trabajar. “Tenemos todo un cementerio de tablas, porque hacíamos 50 y sacábamos una”, aseguró Kramer.
Pronto sintieron la necesidad de diseñar maquinaria que facilitara el trabajo y les permitiera ahorrar en horas. Kramer explicó que sus invenciones también fueron formas de “automatizar” los procesos, liberarse de la tarea repetitiva y encontrar más espacios para la creatividad.
El desafío de tener que crear, con poco presupuesto, una máquina que les permitiera resolver algunos problemas, fue lo que más les interesó. Hoy han podido automatizar todas las tareas con máquinas de su propia creación.
Utilizando toda su creatividad, fueron creando máquinas con elementos como un termo, una bomba de lavarropas y un cooler de computadora.
Además del desafío que les implico crear maquinaria sin una gran inversión, tuvieron que enfrentarse a la acotada oferta de materiales en Uruguay.
Según cuentan los emprendedores, el material óptimo para realizar tablas de longboard es el bambú, pero a Uruguay no llega. Por ello buscaron otras alternativas: “llegan otros materiales y ahí comienza a jugar la ciencia de los materiales compuestos”, contó Kramer.
Mercado
La popularidad del longboard ha llevado a la creación de tiendas especializadas en este deporte, y los creadores de Obraviva vieron la posibilidad de distribuir sus tablas alrededor del país.
Hoy sus productos se pueden encontrar en las tiendas Longboard House y Mostio de Montevideo y en Dos Mares de Florida.
Según Kramer, esta expansión fue posible gracias a los contactos con los que cuentan. “La gente que nos conoce sabe lo que hacemos. Son tablas nacionales y en muchas ocasiones lo nacional no es bien visto, pero los vendedores saben cómo trabajamos y nos dan la oportunidad”, aseguró.
Hoy cuentan con cuatro modelos: Simétrica, Gramma, Humo y Viento. Buscando mostrar variedad.
Compromiso y futuro
Para mantener su imagen, se han encargado de sustituir los productos que han presentado fallas. “Tratamos de preguntarle a las personas dónde se rompió, por qué y en qué momento (...) Les enviamos una nueva y aprendemos para mejorar”, contó Kramer.
A raíz de la popularidad y lo que logró despertar el longboard, vieron la posibilidad de fabricar productos con los que expandirse a otros tipos del deporte. Curbelo aseguró que se encuentran trabajando en una idea para desarrollar productos para el agua.
Para estos emprendedores, lo más difícil fue pensar en el negocio. Explicaron que sería ideal poder dedicarse completamente a Obraviva, porque es lo que realmente les gusta, pero aún deben mantener otros trabajos en paralelo.