Las mujeres y los autos. El par siempre pareció ser indisociable, dos de los grandes y eternos placeres de los hombres heterosexuales, al menos en el sentido estereotípico. Por 1964, la subsidiaria inglesa de Pirelli tenía la asociación perfectamente clara, y decidió que sus esfuerzos de marketing, en vez de centrarse en la calidad de sus neumáticos italianos, debían encausarse hacia el lucrativo negocio de las féminas bellas.
Los 50 años de un calendario que logró zafar de lo pornográfico
Durante cinco décadas Pirelli pudo alejarse de la vulgaridad de los otros almanaques para hombres