ver más

Una carroza tirada por caballos atraviesa un prado verde. Un hombre de barba, pero sin bigotes lleva las riendas. Dentro de la carroza va una mujer cuya cara está remarcada en un óvalo por una cofia negra y un niño. La carroza avanza por el campo y de pronta aparece un sobreimpreso que dice primero “Pennsylvania” y luego debajo aparece otro que reza: “1984”, y el espectador enseguida se revuelve en su butaca y piensa: “¡Se equivocaron de año!”. Pero no es así, porque a los segundos se ve que el camino rural está asfaltado y un automóvil moderno adelanta a la carroza en cuestión.

Este es el comienzo de Testigo en peligro, película dirigida por el australiano Peter Weir en 1985 y protagonizada por Harrison Ford, de las primeras veces que la comunidad amish apareció en el cine.

¿Quiénes son los amish? Se trata de una comunidad escindida dentro de los menonitas, o sea una rama de la iglesia cristiana protestante.

Los amish llegaron a puntos específicos de Estados Unidos desde Suiza, Alsacia y Holanda a mediados del siglo XVII, y se establecieron en algunos condados de Pennsylvania y de Ohio. La particularidad de los amish es que mantienen muchas costumbres previas al avance de la tecnología, llevan una vida simple dentro de una férrea moral protestante, alaban la humildad y aborrecen la violencia. Viven de la tierra, en pequeñas comunidades rurales, y mantiene tal grado de desconfianza hacia el mundo exterior que llaman a sus vecinos no-amish “ingleses”, aunque Estados Unidos lleve más de 230 años de vida independiente. Los de creencias más estrictas incluso no se dejan fotografiar y mucho menos filmar.

Desde Harrison Ford vestido con una camisa blanca y un sombrero de ala negra construyendo un establo para los amish hasta hoy ha pasado bastante tiempo, el suficiente como para que otros proyectos llevaran a los amish de nuevo a la pantalla. Varias películas de ficción y documentales se filmaron sobre la comunidad.

Pero en este 2013 hay una verdadera eclosión de amish en las pantallas de televisión.

Tres reality shows y una serie tienen a integrantes de la comunidad amish como protagonistas y están arrasando en Estados Unidos. Estos programas se transmiten por televisión por cable y se pueden ver en Uruguay.

Las polémicas
Como muchos productos audiovisuales cuyos temas tocan elementos religiosos, estos programas han generado mucha polémica en Estados Unidos.

Los programas han tenido gran repercusión a nivel de rating y también han levantado polvareda en otros medios gracias a la popularidad de algunos de sus personajes y la veracidad o el contenido de los argumentos.

El ejemplo más notorio es Breaking amish, el reality show que se transmite por la señal del canal TLC y que va por su segunda temporada y que ha tenido picos de casi cuatro millones de televidentes en 2012.

Dentro de los ritos amish existe uno vital para todos los miembros de la comunidad llamado “rumspringa”. Se trata de salir de la comunidad y explorar el mundo de afuera, para luego tomar la determinación de volverse un integrante pleno de los amish.

Un par de capítulos luego del estreno del reality, varias páginas web de chismes del espectáculo revelaron que varios de los integrantes del programa habían mentido sobre sus identidades. Se descubrió que una chica que supuestamente era virgen había estado casada, tenido un hijo y se había divorciado. Se supo a través de fotos en las redes sociales que otro de los jóvenes amish había consumido alcohol antes del programa aunque argumentara ser abstemio. Una tercera participante había sido detenida por conducir drogada. Nada muy amish. De todos modos, la audiencia respondió encendiendo los televisores.
Seguí leyendo