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Creer o reventar. Muchos uruguayos, muchos más de los que uno cree, se animan a contratar a un conjunto musical para ofrecer una serenata a la persona amada. “Hemos hecho serenatas de cumpleaños y de casamiento, de declaración, pedidos de matrimonio y reconciliaciones; hasta un divorcio, en el que la pareja bailó su última canción con El Cuarteto del Amor”, cuenta Andrés Lazaroff, (27), líder del conjunto y único hijo del legendario Jorge “Choncho” Lazaroff.

“A veces vamos al Registro Civil y cantamos en la puerta, e incluso en ocasiones nos llaman especialmente para tocar ahí en el Registro, a la salida”, relata. Lazaroff fundó El Cuarteto del Amor en Argentina, en 2011. Estaba haciendo realidad un sueño, no un anhelo de toda la vida. “A la idea la soñé en serio, durmiendo”, dice. Es un conjunto callejero que regala canciones de amor con un repertorio irresistible de rumbitas swing, algún bolero, foxtrot, típica y ranchera. ¿Los instrumentos? Guitarra, mandolina y violín.

Su primera aparición fue en la esquina de 25 de Mayo y Rivadavia, en la ciudad de Córdoba. Un año después Andrés volvió a Uruguay: “Me enamoro de una chiquilina y traigo la idea”.
Sin embargo, el cuarteto de Córdoba sigue funcionando. Así que ahora hay dos cuartetos. O mejor dicho tres. Porque mientras Andrés y tres compañeros se fueron el lunes 1° de julio a recorrer Brasil durante dos meses, otro cuarteto quedó en Montevideo, atendiendo compromisos, alegrando calles y ferias. Ya les ha pasado más de una vez tener dos serenatas simultáneas. Es que más allá de los nombres de los integrantes, lo que les interesa es el mensaje. Y ellos se consideran “mensajeros del amor”. No hay parodia en esto. Y la sonrisa franca de Lazaroff es prueba de ello. “Aparte del humor, apunta realmente a enamorar a la persona, a conseguir una emoción; lo que es buscado es la alegría”.

Muchos los recordarán por su indumentaria vintage –corbatas de moño, bombines, chambergos, panamás, trajes marrones, chalecos y zapatos lustrados, todo al estilo años 1930 o 1940– y la amabilidad melódica de sus canciones que la versión montevideana del grupo interpreta con guitarra, tiple, clarinete, maracas y toc-toc.

Otros los descubrieron hace pocas semanas, cuando actuaron como teloneros de la Orquesta Fernández Fierro en el Auditorio del Sodre. Con apenas cinco canciones, sentido del humor y una simpatía a prueba de situaciones embarazosas, se metieron al público en el bolsillo.
“Estamos acostumbrados a tocar en la calle, a que se generan otras situaciones, aunque hemos actuado en teatros pero nunca en uno tan grande. De hecho pensábamos meternos más con la gente pero no se podía, para que se viera desde todos lados”, cuenta Lazaroff. Eso sí, los balcones de la sala Adela Reta resultaron ideales para que dedicaran canciones a las damas presentes.

“Eso es lo que hacemos todos los días, cantamos por la calle y van apareciendo personas en las ventanas; a veces vamos por 18 de Julio, o por las ferias. No pasamos la gorra porque es un acto violento, dejamos el estuche, sin presionar”, dice el cantante, oriundo de Solymar.
Andrés tenía 3 años cuando su padre, un ícono de la música popular uruguaya, falleció con 39 años. Era 1989, pero lo recuerda: “Mi viejo… un pedazo de músico, un crack, un ideólogo; desde que tengo uso de razón tocaba él el piano y yo la batería, una de esas de niño, chiquita”.

Por las calles de Brasil

El Cuarteto del Amor titular se fue a Brasil por dos meses. Al menos esa es la idea. ¿El itinerario? Desde el Chuy hasta Bahía, en auto, “parando en cada ciudad, cantando en las plazas, playas, calles; agarramos a Brasil en el mejor momento, cuando la gente está en la calle”, cuenta entusiasmado Lazaroff. Tradujeron canciones y adaptaron su repertorio al portugués para buscar el mismo efecto que en Uruguay y Argentina: arrancarle una sonrisa a una persona, o regalarle a una pareja un momento de emoción.

Tocan “canciones viejas” –de los años de 1920 a 1950– y otras de autoría de Lazaroff y de otros miembros del grupo: Amapola, Solamente una vez, Mariposa consentida, Rumba Internationale, Usted, Sh-Boom o Piel canela. Entre los temas propios destaca Melón melocotón, así como Al lado de ti, Bella flor, Por siempre, Alas, la ranchera No me faltes nunca más amor, Te encontraré, de Rodrigo Sandoval o Una ayuda de Leo Tangenti.
Entre los planes de El Cuarteto del Amor –tres de los cuatro “titulares” de Montevideo viven de la música y el restante es, además, psicólogo– está hacer discos y tocar en todos lados: “Desde el Madison Square Garden hasta una casa de techo de zinc en el Cerro”.

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