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El gobierno griego ordenó a los bancos que vuelvan a abrir el lunes, tres semanas después de que cerraran para impedir que el sistema colapsara bajo una ola de retiros, mientras que el primer ministro Alexis Tsipras contemplaba el inicio de nuevas negociaciones para un rescate la próxima semana.

El decreto para reabrir los bancos fue emitido horas después del juramento de nuevos ministros tras un cambio de gabinete en que Tsipras reemplazó a miembros disidentes de su partido oficialista, Syriza, tras una revuelta por los duros términos del rescate.El acuerdo contempla una dolorosa mezcla de alzas de impuestos, reducciones de gastos y recortes de pensiones.

Además, hasta € 50.000 millones (US$ 54.147 millones) en activos públicos serán destinados a un fondo especial de privatización como garantía para los préstamos de hasta € 86.000 millones (equivalente a US$ 93.133 millones) que Atenas debe ahora negociar con sus socios europeos.

La aceptación de duros términos de rescate marcó un giro para Tsipras tras meses de difíciles negociaciones y un referendo que rechazó enérgicamente un pacto menos severo propuesto por los prestamistas.
Sin embargo, sondeos de opinión sugieren que la popularidad del primer ministro continúa alta.

Una encuesta publicada el sábado en el diario Efimerida Ton Syntaknon aseguró que Syriza obtendría el 42,5% de los votos si se celebrasen unas nuevas elecciones, casi el doble que el partido conservador Nueva Democracia, que recibiría el 21,5%.
Además, 70% de los encuestados dijo que prefería aceptar el acuerdo de rescate si mantenía al país en la zona euro.

Ajuste a una nueva realidad

En una medida que marcó una división con la principal facción de izquierda en Syriza, Tsipras despidió al ministro de Energía de línea dura, Panagiotis Lafazanis, y a dos viceministros tras una rebelión en el partido en que 39 legisladores de Syriza retiraron su apoyo al gobierno por el paquete de rescate.
Panos Skourletis, un estrecho aliado de Tsipras que dejó el Ministerio del Trabajo para hacerse cargo de la vital cartera de Energía, dijo que el cambio de gabinete marca "un ajuste por parte del gobierno a una nueva realidad".

El cambio permitió a Tsipras reemplazar a rebeldes con sus socios de coalición, el partido de derecha Griegos Independientes.
La primera acción del nuevo gabinete fue firmar un decreto para reabrir los bancos el lunes con límites de retiro levemente más flexibles para permitir el retiro de un máximo € 420 (US$ 454,8) a la semana en vez del estricto límite de € 60
(US$ 64,9) diarios actuales.

Sin embargo, aún se mantienen las restricciones a transferencias al exterior y otros controles de capital.

La medida era ampliamente esperada después de que el Banco Central Europeo accedió a reabrir las líneas de crédito de emergencia que necesita el atribulado sector bancario griego para sobrevivir.

Negociar duro

Tsipras ahora pretende sellar el acuerdo de rescate con sus socios europeos en las próximas semanas antes de probables elecciones, que el ministro del Interior, Nikos Voutsis, dijo que podrían celebrarse en setiembre u octubre.
"Nuestro objetivo es negociar duro por los términos del acuerdo, no solo sellarlo, sino sobre cómo será implementado. Hay muchos términos vagos en el texto", comentó el nuevo ministro del Trabajo, George Katrougalos.

Agregó que el gobierno, elegido en enero sobre una plataforma antiausteridad, luchará por un acuerdo que sea "socialmente justo" y desestimó sugerencias de que tendrá que enfrentar a poderosos sindicatos de trabajadores y arriesgar a provocar protestas en las calles. "La izquierda quiere a la gente en las calles", sostuvo.
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