Después de un periodo de desarrollo normal, los niños con síndrome de Melas comienzan a tener las primeras señales de enfermedad. Debilidad muscular, vómitos, fuertes dolores de cabeza y ataques que van deteriorando progresivamente el cerebro. Hasta ahora, los tratamientos para este mal solo han podido reducir, y de manera parcial, sus síntomas, pero es posible que en pocos años esto comience a cambiar. Su origen, como el de otras enfermedades raras que afectan a una de cada 6.000 personas, se encuentra en algunos defectos del ADN mitocondrial, una parte de nuestra información genética que solo transmiten las mujeres. Al tratarse de daños en las mitocondrias, unas estructuras que producen energía para la célula, estas enfermedades afectan en particular a partes del cuerpo con elevado consumo energético, como los músculos, el cerebro o el corazón. Si fuese posible sustituir la parte del material genético defectuosa por otra con la información adecuada, se lograría evitar mucho sufrimiento.
Los bebés con dos madres pueden ser más sanos
Reino Unido avanza para legalizar los trasplantes de ADN mitocondrial, una técnica que curaría enfermedades raras que ahora no tienen tratamiento