Los chicos juegan a ser grandes
En "Super 8", un grupo de niños filma una película en el lugar y momento equivocado, al tiempo que JJ Abrams homenajea y trabaja con quien lo inspiró como cineasta desde pequeño, Steven Spielberg
Aunque JJ Abrams ya ha dirigido, producido y guionado películas y series televisivas de gran éxito como Lost, Fringe, Misión imposible III y Star Trek, cuando se lo coloca al lado del también director, productor y guionista Steven Spielberg, es difícil que no quede pequeño.
“El deseo de hacer Super 8 era volver atrás en el tiempo y contar una historia sobre un niño que hace películas en ese formato, como las que yo hacía siendo un niño”, dijo Abrams.
Un ET malo
Como en todo producto del director neoyorquino de 45 años, Super 8 no está exenta de ciencia ficción y misterio. Y, como en cualquier película del realizador de 64 años de Ohio (la coincidencia geográfica es uno de los tantos guiños hacia Spielberg que tiene la película), hay grandes tomas con más grandes explosiones.
Es que Abrams como Spielberg logran filmar cine de ciencia ficción, específicamente de alienígenas, con calidad y taquilla a la vez.
A diferencia de ET, el extraterrestre de Super 8 no es una compañía agradable como para invitar a andar en bicicleta. Por el contrario, esta criatura que queda libre en el pueblo tras un choque de trenes que los niños presencian, es el responsable de una serie de desapariciones y fenómenos extraños que allí comienzan a suceder.
Aunque los adultos hacen lo suyo, es el coraje y/o inconsciencia de los pequeños lo que los lleva a ser los líderes de la investigación paralela a la de un grupo de militares que llegan al lugar para acallar rumores y atrapar al alienígena.
Este es otro de los puntos de unión Abrams-Spielberg. Con Elle Fanning a la cabeza, los niños de Super 8 no son simples víctimas del mundo adulto ni pequeños desconectados de la dura realidad que los rodea. Maduros y espontáneos, los chicos se preocupan tanto por rodar una película con profesionalismo como por encontrar la verdad sobre el extraterrestre.
Es que la vida no ha sido fácil para los protagonistas, Fanning y Joel Courtney (Alice Dainard y Joe Lamb respectivamente). Mientras que ella tiene que convivir con un padre borracho cargado de culpas, él perdió a su madre en un terrible accidente. Por eso su vínculo es una compleja mezcla de amor juvenil y una dura infancia.
Super 8 es una película familiar, pero no en el errado concepto que involucra musicales, colores brillosos y torpes caídas. Hay drama, suspenso y hasta un poco de terror, pero nada que vaya a ruborizar a un niño que vio la saga de Harry Potter. El adulto, por su parte, tiene que estar dispuesto a dejarse llevar por una historia que introduce la fantasía con la credibilidad con que lo hacían los viejos maestros.
Las hermanas
Hace 10 años, Dakota Fanning sorprendió al mundo con su papel de una madura y a la vez vulnerable niña, cuyo padre con retraso mental luchaba por su custodia junto a una fría abogada. Dakota tenía 7 años cuando actuó en Mi nombre es Sam junto a Sean Penn y Michelle Pfeiffer, sin siquiera notarse la diferencia entre estos consagrados actores y la pequeña. Sin embargo, esa extraña combinación entre una fuerte personalidad y una inocencia latente, es un atributo que su hermana cuatro años menor, Elle, también comparte.
Si bien la menor de las Fanning no había tenido hasta ahora un rol protagónico en una película taquillera, sí había tenido papeles menores en reconocidas producciones como Babel (Alejandro González Iñárritu, 2006), El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008) y Somewhere (Sofía Coppola, 2010), entre otras. En Super 8, Elle sorprende con una fresca rebeldía, que aun en sus momentos de mayor seriedad, nunca deja de ser una niña grande que cree en un mejor futuro.