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Los tres cubanos presos en Estados Unidos y liberados ayer son Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino. Habían sido condenados por espionaje en 2001, junto con otros dos isleños, René González y Fernando González (no tienen ningún parentesco), que habían sido puestos en libertad en 2011 y a principios de 2014, respectivamente.

Según Estados Unidos, estos cinco cubanos habían sido enviados por Castro al sur de Florida para reunir información sobre los grupos de exiliados que operan allí. Su misión era infiltrarlos y enviar información a Cuba a través de “software de encriptación y mensajes de teléfono electrónicos”, según el Washington Post. Fueron arrestados en Miami en setiembre de 1998. En junio de 2001, luego de un extenso juicio, fueron condenados por espionaje y recibieron sentencias que iban desde 15 años a cadena perpetua.

René González fue liberado en 2011 y se le requirió que permaneciera en Estados Unidos durante tres años en régimen de libertad condicional. En 2013 un juez decidió que podía permanecer en Cuba, adonde había viajado para asistir al funeral de su padre, si renunciaba a la ciudadanía estadounidense que tenía.

Fernando González fue liberado a principios de este año e inmediatamente deportado a Cuba.

Los “Cinco de Cuba” son un símbolo poderoso para el régimen de los Castro. Sus rostros aparecen en murales y posters y hasta “los escolares recitan detalles del caso”, escribió el Washington Post en 2009.

La Habana argumentaba que no eran espías y que el castigo que habían recibido era desproporcionado. Más importante aún, en Cuba se consideraban que los cinco eran agentes que trabajaban para evitar ataques terroristas en suelo de la isla.

En el libro “"What Lies Across the Water: The Real Story of the Cuban Five", se explica que luego de la caída de la Unión Soviética –cuando el fin de la era comunista parecía inevitable en Cuba-, grupos de militantes anti castristas de Miami intentaron derrocar a los Castro a toda costa, para lo cual incluso planearon ataques terroristas. Las autoridades estadounidenses, dice Kimber el autor del libro, prefirieron “mirar hacia otro lado” y grupos como el de los “Cinco de Cuba” debieron “proteger a su país”.

Se cree que la llamada Red Avispa (Wasp Network) de cubanos exiliados en Estados Unidos planeó poner bombas en el icónico club Tropicana en La Habana, por ejemplo. Este plan no se realizó pero sí hubo ataques con bombas en 1997 en hoteles de esa ciudad.


El misterioso espía cubano que trabajaba para EEUU

Luego del anuncio de acercamiento se develó otra historia de espías, en este caso uno cubano que trabajaba para la inteligencia estadounidense, liberado este miércoles tras permanecer casi 20 años prácticamente olvidado en las prisiones de la isla.

La puesta en libertad de este agente cubano, cuya misma existencia era un misterio, fue anunciada por Washington tras la liberación del estadounidense Alan Gross y de tres espías cubanos presos desde fines de los años noventa en Estados Unidos.

"A cambio de los tres agentes cubanos, Cuba liberó a uno de los más importantes agentes de inteligencia que Estados Unidos ha tenido en Cuba, y que ha estado en prisión por cerca de dos décadas", dijo Obama durante su histórico discurso sobre el acercamiento entre Washington y la isla caribeña.

"Este hombre, cuyo sacrificio es conocido por unos pocos, suministró a Estados Unidos información que permitió el arresto de una red de agentes cubanos que incluía a los hombres enviados a Cuba así como otros espías en Estados Unidos, explicó Obama.
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