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En febrero de 1988, en Nueva York, la ciudad más cosmopolita de un país que era gobernado por un exactor de cine llamado Ronald Reagan, la República Oriental del Uruguay y la República Popular China firmaron un convenio comercial, fruto de que habían retomado sus relaciones diplomáticas después de años de distancia.

Mucha agua corrió bajo el puente desde ese momento. Tanta, que China tuvo una metamorfosis extrema que la convirtió en la segunda economía más grande del mundo detrás de Estados Unidos y en destino número uno de las exportaciones uruguayas; pasó de recibir el 5% de las colocaciones nacionales en 2001 a 16,7% el año pasado.

Pero desde hace un tiempo la historia es otra. El gigante asiático dejó atrás sus épocas de expansión de dos dígitos y cuatro años atrás entro en un proceso de desaceleración. En 2014 su Producto Interno Bruto (PIB) creció 7,4%, el menor nivel de suba en 25 años. La desaceleración de la economía china arrastró a la baja el precio de las materias primas y pegó en el comercio exterior uruguayo.

Entre enero y agosto de este año, las ventas nacionales con destino a esa economía cayeron 13,6% en el período interanual y en 2014 tuvieron la menor suba (6,6%) desde el año 2008, cuando se habían expandido 7,8%, según datos de Uruguay XXI. En 2013 y 2012 las colocaciones se habían incrementado a una tasa de 42,2% y 35,5%, respectivamente.Este menor dinamismo incide de manera significativa al país ya que en el acumulado del año el 19,1% de los productos que Uruguay exportó tuvieron como destino ese país.

Por otro lado, en los primeros siete meses del año los precios de las principales materias primas que Uruguay vende fuera de fronteras cayeron 9,9% respecto a igual periodo del año pasado, profundizándose tras la caída de 1,8% en el promedio de 2014 y de 7,4% en 2013.

Para el investigador sobre Política Comercial de la estadounidense Georgetown University, Nicolás Albertoni, Uruguay integra el grupo de países "vulnerables", dada su gran dependencia de economías en procesos "reflexivos", como la china.

Además de estar atado a China de manera directa e indirecta –a través de sus otros socios comerciales– Uruguay no tiene un tratado de libre comercio con el país asiático, lo que empeora la situación, sostuvo Albertoni. Para el experto, es momento de reflexionar para avanzar por dos caminos: diversificación de destinos y más acuerdos comerciales. "A Uruguay se le va la vida en negociar con cualquiera", graficó.

Cómo pega la devaluación

A este escenario se agregó otro elemento en las últimas semanas. En una jugada histórica, el 11 de agosto el Banco Popular Chino decidió cambiar el mecanismo de fijación diaria del tipo de cambio. Así, el valor del yuan pasó de ser definido por las autoridades a ser determinado según la tasa de cierre del mercado del día anterior. Esto debilitó la divisa china alrededor de 3% y prendió alarmas en los mercados globales.

Para Germán Deagosto, economista de CPA Ferrere, la devaluación del yuan (la cual, recordó, es sensiblemente menor a la que han experimentado otras divisas) tiene tres implicancias macroeconómicas claras. Por una parte, evidencia que las autoridades chinas "están preocupadas porque la desaceleración puede ser un poco más pronunciada que lo que tenían esperado".

En segundo lugar, podría ser el prólogo de una profundización de la guerra de divisas: que las monedas se deprecien para que ninguna pierda terreno frente a China. "Para Uruguay exacerba los desafíos en términos de competitividad", sostuvo Deagosto.

Una aceleración de la depreciación del peso generaría más presión en el sistema de precios y en la inflación. El jueves se conoció que en agosto el Índice de Precios del Consumo (IPC) se aceleró por sexto mes consecutivo y trepó a 9,5% en los últimos 12 meses.

Finalmente, de agudizarse la devaluación del yuan, dijo Deagosto, se erosionaría el ingreso en dólares de China, lo que presionaría aún más el precio de las materias primas a la baja.

Nuevos productos y servicios

Carne, soja y lana son los principales rubros de exportación que envía Uruguay a China. Entre enero y agosto de este año –si bien la soja se mantuvo en el primer lugar del podio– las colocaciones uruguayas de este producto medidas en dólares cayeron 34,14%respecto a igual periodo de 2014. Las ventas de carne, en tanto, descendieron 6,23%. El último informe de la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU) señala que la desaceleración de China explica en parte este bajón.

La asesora económica de la UEU, María Laura Rodríguez, dijo que con la nueva relación cambiaria para los chinos "resultará más caro realizar sus compras en el exterior".

Desde Pekín, el director de CASTI Trading Limited (firma especializada en el comercio internacional de alimentos), Daniel Castiglioni, sostuvo que la devaluación ha hecho caer 10% los valores ofrecidos por los compradores chinos en relación a los precios de referencia de un mes atrás.

"La devaluación del yuan y la caída de la bolsa de Shanghái de manera estrepitosa en tan solo dos semanas –cosa poco común en China– ha creado un sensación de temor e incertidumbre en los grandes importadores e inversores", señaló el uruguayo. Pese a esto, para Castiglioni, China seguirá importando alimentos porque no tiene los recursos suficientes para su población. "La demanda seguirá sostenida pero con valores por debajo a los que veníamos acostumbrados, por lo menos hasta que la economía china se adapte a la nueva realidad", dijo.

Otro uruguayo que conoce de cerca al gigante asiático, el especialista en negocios con China, Nicolás Santo, indicó que cualquier movimiento a la baja es preocupante cuando "los costos de producir en Uruguay son altos".

En relación a la carne, dijo que hay que esperar a la reacción de los consumidores chinos, pero alertó sobre el hecho de que cada vez más países logren la habilitación para ingresar con este producto. "Más allá de las incertidumbres actuales, juega a favor el hecho que, de momento, hay una fiebre por comprar productos importados, especialmente del rubro alimenticio", dijo.

Santo sostuvo que dada la importancia relativa que tiene China para la economía de Uruguay, "es muy poco lo que se hace para construir capacidades" que permitan venderle "más y mejor".

"Nos preocupamos mucho sobre cómo nos pueden afectar sus sacudidas y poco por ver qué podemos hacer nosotros para atraer más inversiones y abrir mercados para nuevos productos y servicios, especialmente los no tradicionales", expresó.
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