Los nuevos Estados Unidos del hip hop
De la vieja pelea entre las costas solo quedan estereotipos que dos nuevos raperos están rompiendo con éxito
Las rivalidades en el hip hop son tan viejas como el género mismo. Los enfrentamientos entre los dos focos más importantes –la costa este y la costa oeste– fueron el caldo de cultivo para que los artistas compitieran con sus contrincantes tanto lírica como comercialmente. Sin embargo, muchas de estas peleas trascendieron lo artístico y cobraron varias muertes. Tupac Shakur y The Notorious B.I.G son las víctimas más famosas.
Eso fue en los años noventa. El nuevo siglo guarda ese recuerdo violento como una peligrosa moraleja. Pero las peleas y las canciones que insultan al enemigo nunca más desaparecieron, sino que se transformaron en un “deber ser” del rapero.
Pero hoy los nuevos raperos cada vez son más globales y menos locales. En 2012, la prensa estadounidense tuvo dos favoritos que, coincidentemente, se ubicaron en los márgenes opuestos del país, pero que al mismo tiempo redefinieron las “reglas” de cada costa.
Desde Compton, California, Kendrick Lamar ofreció uno de los discos favoritos del año, Good kid, maad city. A$AP Rocky, nacido y crecido en Harlem, saltó desde las esferas independientes para lanzar este año su primer disco desde una discográfica, Long.Live.A$AP.
La distancia geográfica que los separa también es estilística. Si Lamar refleja una realidad enraizada en California (pero que puede pasar en cualquier gran ciudad), A$AP Rocky lo único que intenta es romper con las barreras estereotípicas del hip hop de Nueva York.
Sus nombres vienen sonando desde hace unos años. Sus mixtapes –grabaciones que permiten adelantar el trabajo del rapero antes de su lanzamiento oficial– comenzaron a circular por Internet, pero con sus discos adquirieron un perfil mayor.
Rap con historia
Con Good kid, maad city, Kendrick Lamar se consagró como un rapero con pluma fina e inteligente para contar historias.
No tuvo una infancia fácil, lo cual es un punto en común con A$AP Rocky. Nació en Compton, en el seno de una familia conformada por pandilleros. Pero creció inclinándose fuera de ese circulo. El mismo rapero reconoce en eso una cercanía con la tradición de la costa oeste. Además de ser apadrinado por ningún otro que Dr. Dre –que tuvo la avidez de llevar a la fama a Eminem–, encuentra su referente más cercano en Tupac Shakur.
“Good kid, maad city es puramente autobiográfico”, dice la periodista Jessica Hopper en la revista Spin, “y como mucho del trabajo de Lamar, es también alegórico. Mientras está rapeando sobre sí mismo, sus canciones tienen su peso en experiencias y sentimientos que son fácilmente reconocibles.”
El periodista Jon Caramanica del New York Times analizó el trabajo de Lamar, e identificó dos patas que soportan su disco: su capacidad de narrador y su “conciencia social”. “Sus canciones se desarrollan con la velocidad de la vida: lenta, con vueltas, y a menudo común y corriente”, afirmó el periodista. Pero la particularidad de su historias las consigue al zambullirse “en las esquinas más duras de Compton para encontrarse a sí mismo artísticamente”.
En otra nota, el periodista afirma que Lamar “es un pensador iluminado, pero difícilmente un predicador. (...) Es un pragmático y un agitador. Él acepta el sistema como es y trata de utilizarlo para su beneficio”.
Se destaca que en los últimos años los raperos se han desapegado de la conciencia social. Un año después de que Jay-Z y Kanye West se calzaran confiadamente las coronas y lanzaran juntos el disco Watch the throne –un despilfarro de alusiones a su riqueza y poder–, esta afirmación es rotundamente correcta.
El chico de moda
Hacia el Océano Atlántico se ubica A$AP Rocky. Según palabras de Caramanica, tiene un sonido que parece absorber los últimos 20 años del hip hop y que podría estar cómodo en cualquier lugar del país.
Con su primer mixtape, Live.Love.A$AP, logró llamar la atención en el ambiente. Este rapero puede ser de Harlem, pero en esas mismas calles al principio no se sintió en casa. “No me podría considerar, entre comillas, como un rapero real de Nueva York”, dijo a New York Times. “Ni siquiera me gustan los raperos de Nueva York”, sentenció.
Pero precisamente de él se esperaba que diera un vuelco en el hip hop de su ciudad, aunque ese nunca fue su plan. “Amo Nueva York y siempre estoy representando a Nueva York, pero lo que quiero simbolizar es algo más que eso. Quiero ser el primer tipo en ayudar a la gente a aceptarse como son. Mi música es para todos, no para un solo grupo”, dijo Rocky al sitio Pitchfork.
Live.Love.A$AP es, según el periodista, un disco “universal” con un estilo que enfatiza “los alardeos hablados, la ingesta pesada de drogas y mujeres, una complejidad engañosa que se revela en estallidos de frases cortas, totalmente rimadas”.
En enero se editó su esperado LP, Long.Live.A$AP y con él redefinió los límites del estado de Nueva York. Se ha transformado en una de las estrellas más brillantes del hip hop, interpretando los gustos de internet. Entonces, su sonido atraviesa todas las ciudades donde el hip hop se forjó y también los años que lo definieron.
Romper con los límites formales de los estados para unirlos nuevamente con sus rimas. Eso es lo que han logrado estos dos músicos que, con otros nombres como Childish Gambino ya se afirman como la nueva vanguardia de un hip hop estadounidense que busca evolucionar hacia otras fronteras más musicales y menos geográficas .