Cuando el próximo domingo 22 de febrero se anuncie al ganador del Oscar como Mejor actor, hay un 80% de probabilidades de que lo gane un artista que interpretó a un personaje real.
Cuando el próximo domingo 22 de febrero se anuncie al ganador del Oscar como Mejor actor, hay un 80% de probabilidades de que lo gane un artista que interpretó a un personaje real.
Eddie Redmayne fue el físico Stephen Hawking en La teoría del todo. Benedict Cumberbatch interpretó al matemático Alan Turing en El código enigma. Steve Carell se transformó para encarnar al millonario John Eleutere DuPont en Foxcatcher. Y, finalmente, Bradley Cooper fue el responsable de llevar a la pantalla al militar Chris Kyle en Francotirador.
La única excepción entre los nominados de este año es Michael Keaton por su papel como el desgraciado actor Riggan Thomson en Birdman. No obstante, el rol tiene fuertes paralelismos con la vida personal del sexagenario que supo interpretar a Batman en su juventud.
En la rama femenina también hay papeles biográficos, aunque las posibilidades de que se lo lleve una de ellas son menos. Los únicos papeles de este estilo en la categoría a Mejor actriz son el de Jane Hawking, esposa del físico, interpretada por Felicity Jones, y el de la escritora estadounidense Cheryl Strayed, papel que interpreta Reese Witherspoon en Wild. Witherspoon, justamente, ganó el Oscar a Mejor actriz en 2005 por su interpretación de la cantante June Carter, esposa del legendario Johnny Cash en la cinta Walk the line.
Marcando tendencia
La cuestión es que desde el año 2000 a esta parte, una buena parte de los Oscar a Mejor actriz y actor se lo llevaron artistas que interpretaron a personas reales. Estos 15 años comienzan con Julia Roberts como Erin Brockovich en la película homónima y finalizan con Daniel Day-Lewis con su interpretación del presidente estadounidense Abraham Lincoln en 2012, último en ganar la estatuilla del protagónico por este tipo de roles.
Las historias basadas en biografías de personalidades o en historias reales protagonizadas por seres comunes han florecido en Hollywood. Tal es así que desde el inicio de este siglo han sido proveedoras de ganadores (y nominados) a los premios de la Academia en las categorías actorales.
Este tipo de papeles está presente prácticamente desde los inicios de la historia del Oscar. El primer ganador por un papel biográfico fue George Arliss en 1930 por su versión del político británico Benjamin Disraeli. Pero los retratos de historias reales están en su momento de apogeo.
Los motivos de esta tendencia pueden ser varios. La teoría más optimista sería creer que los espectadores se conmueven más y sienten mayor empatía cuando saben que una película está basada en hechos reales. En cambio, la teoría más pesimista es adjudicar esta moda a la falta de creatividad campante en la meca del cine comercial, lo cual ha llevado a que las historias originales cedan espacio frente a las adaptaciones de biografías.
Números positivos
Del año 2000 a la edición 2014 de los Oscar, 26 actores y 21 actrices fueron nominados por este tipo de papeles, con siete hombres y ocho mujeres recibiendo finalmente la estatuilla dorada. Es decir que, en las últimas 14 ediciones, en un 57% de las oportunidades una mujer ganó por un rol biográfico y, en el caso de los hombres, esto ocurrió la mitad de las veces.
Entre las interpretaciones de papeles que resultaron ganadores no hay una tendencia temática. La realeza se llevó estatuillas de la mano de Colin Firth como Jorge VI de Inglaterra en El discurso del Rey, mientras que Helen Mirren hizo lo propio interpretando a la actual monarca Isabel II en The Queen, ambos en la edición 2006 de la premiación. También hubo músicos (Jamie Foxx como Ray Charles, Marion Cotillard como Édith Piaf) e incluso “desconocidos” como Leigh Anne Tuohy, la decoradora de interiores a la que Sandra Bullock interpretó en The Blind Side, y por el que ganó el Oscar en 2009.
Los que no llegaron
Dentro de los que no ganaron al premio, el panorama también es diverso en cuanto a los papeles interpretados.
Así se encuentra a Jesse Eisenberg haciendo de Mark Zuckerberg, el creador de Facebook en la película La red social, a Salma Hayek con su interpretación de la pintora mexicana Frida Kahlo y a Michelle Williams en su rol de Marilyn Monroe.
En la última edición de los premios tanto Leonardo DiCaprio (Jordan Belfort en El Lobo de Wall Street) como Chiwetel Ejiofor (Solomon Northup en 12 años de esclavitud) fueron nominados como Mejor actor. Ese año, Judi Dench encarnó a Philomena Lee en Philomena y obtuvo por ese rol su candidatura a Mejor actriz.
En los últimos tiempos parece que, interpretar un papel biográfico, si bien no garantiza la estatuilla, acerca a los actores y actrices al tan ansiado Oscar.