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El mundo de la música tiene géneros y subgéneros que son como capas y dentro de cada una de esas capas hay una multitud de personajes, algunos más conocidos que otros.

Dentro de esos geniales géneros surgidos en los Estados Unidos de la fusión y de la influencia entre la música blanca y la música negra (el blues, el jazz, el soul, el funk, el disco y el groove, entre otros) hay músicos que tuvieron y todavía tienen sus zapatos puestos en territorios fronterizos, adyacentes, fraternos.

Uno de ellos es el saxofonista Maceo Parker, quien desde principios de la década del 60 tocara junto a la banda del gran James Brown.

La relación Brown y Parker fue tan prolífica e intensa que usualmente el cantante llegó a referirse al saxofonista como “mi hermano”.

Si hay una canción donde queda explícita esa relación entre el rey del funk y el saxofonista es en Soul of the black man, de 1973, donde luego de un largo recitado Brown invita a tocar a Parker y este desgrana su instrumento en una serie de solos muy sentidos.

Luego de años soplando con Brown, Maceo Parker se independizó junto a sus compinches de banda, el trombonista Fred Wesley y el saxo tenor Pee Wee Ellis.

Los tres conformaron una alineación de lujo que denominaron Maceo and All the King’s Men, con una mayor tendencia al groove que la funk y con un swing difícil de superar.

Después retornó con Brown, fue y vino, integró los Parliament-Funkadelic con George Clinton, planeó sus diferentes tipos de saxo por bandas de hip hop, volvió a ser solista, sacó discos a roletes y colaboró con nombres de la talla de los Red Hot Chili Peppers, Living Colour, Brian Ferry y la Dave Matthews Banda, entre otros, hasta que cayó en la The New Power Generation, comandada por Prince.

Con toda esta historia de de 70 años sobre sus hombros, llega a Montevideo este tipo que pasó su vida parado detrás de un saxofón que supo acompañar a grandes y que supo destacarse en solitario. La cita es esta noche en La Trastienda, a partir de la 21 horas.

Según una célebre que él mismo acuñó, la música que viene desarrollando en el último tiempo se compone de 2% de jazz y 98% de funk.

Con la claridad de un broce afinado, la música de Parker bien puede treparse a los ritmos más endemoniados del funk o poner un manto de melancolía y romance en temas lentos como para hacer la noche más oscura e íntima. Para no dejar pasar.

La calidad está asegurada esta noche en el Cordón. Las entradas van desde los $ 880 a los $ 1350.
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