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El nudo en el que se convirtió el romance del exdirector de la CIA David Petraeus sigue creciendo a medida que pasan las horas y, en una nueva derivación del caso, el FBI decidió investigar también al comandante de las tropas aliadas en Afganistán, el general John Allen.

La noticia fue dada por el secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, quien anunció en el avión en el que viajaba a Perth (Australia) que había ordenado investigar al comandante y que el inspector general del Pentágono revisa entre 20.000 y 30.000 páginas de documentos, muchos de ellos correos.

Y si la biógrafa Paula Broadwell determinó el final de la carrera del que hasta el viernes era el director de la CIA, otra mujer, Jill Kelley, es la que ahora pone en suspenso a la del máximo general en Afganistán, Allen.

Panetta indicó que ya le pidió al presidente estadounidense Barack Obama que paralizase su designación como comandante aliado supremo de la OTAN en Bruselas y como comandante de las filas de EEUU en Europa.

¿Cuál fue el delito de este segundo militar? Haber mantenido “comunicaciones inapropiadas” con Kelley, la mujer que recibió correos amenazadores supuestamente remitidos por Broadwell desde la cuenta de Gmail de Petraeus.

El secretario de Defensa dijo desconocer cómo Allen conocía a Kelley, aunque se cree que el militar, que fue destinado a Afganistán en 2011, la conoció cuando coincidieron en el Comando Central (Centcom), con base en Tampa (Florida). En ese lugar Kelley también coincidió con Petraeus, de quien se hizo amiga.

Panetta tampoco respondió de qué versaban los miles de correos que circularon entre Allen y Kelley entre 2010 y 2012. Menos explicó qué posible relación existía entre ese intercambio y los emails amenazadores que la mujer recibió, presuntamente de la amante de Petraeus.

Lo que sí confirmó es que el general investigado está en Washington porque tenía previsto acudir a las audiencias para su confirmación como comandante supremo aliado en Europa, algo que ahora quedó en absoluto suspenso.

Panetta dijo que Allen negó haber actuado incorrectamente y que “merece el debido proceso”, además de destacar su exitoso liderazgo en la guerra afgana.

Tiempos revueltos

Otro nudo en la madeja es el que se formó en torno al tiempo: según las últimas revelaciones, Petraeus sabía que el FBI lo estaba investigando pero decidió permanecer en el cargo hasta que el asunto se hiciera público, confiando en que eso no sucedería. Hasta que le llegó el mandato del director nacional de Inteligencia, James Clapper, el martes pasado.

Peter Mansoor, quien en Irak era mano derecha del general retirado, declaró al Washington Post: “No iba a renunciar. Pero cuando supo que el caso se haría público, entendió que dejar el cargo era lo mejor que podía hacer. Era imposible que no trascendiera”.

“Se trata de alguien que pasó toda su vida en el Ejército, acostumbrado a tener un grupo de gente a su alrededor para compartir experiencias”, agregó el amigo. “Y compartió todo eso con ella, y ella estuvo dispuesta”, resumió.

Pero cuando el affaire se hizo público, en realidad ya se había terminado. Las distintas versiones sostienen que la relación extramarital terminó hace cuatro meses. Al parecer, por esas fechas el general se dio cuenta de los e-mails que mandaba su amante y le pidió que dejara de acosar a su amiga Kelley. De todas formas, Petraeus y la biógrafa se siguieron viendo “por cuestiones profesionales”, según allegados.

Nexo político

Un siguiente nudo, tal vez el más fuerte de todos, es el del trasfondo político. Porque a pesar de la renuncia y de la condena pública, tanto Petraeus como su amante fueron declarados inocentes por parte del FBI porque no habían puesto en riesgo a la seguridad nacional. Los oficiales incluso les informaron a principios de noviembre que no serían condenados y nadie sugirió que él tenía que dejar el cargo.

La pregunta que subyace es por qué, después de que no encontraran pruebas para culpar al militar de mayor perfil en su país en los últimos tiempos, el director nacional de Inteligencia, Clapper, se enteró del caso el mismo día de las elecciones. Y por qué en ese mismo momento lo invitó a retirarse.

undefined Se enreda la madeja
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