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Muchas veces no seguir una carrera académica es consecuencia de que es mayor la necesidad de trabajar, pero otras veces, las causas radican en seguir nuevas oportunidades y una pasión: el deporte.
Sabido es que la carrera del deportista tiene una vida útil corta, ya sea por la edad biológica del jugador o por ocasionales lesiones que lo llevan a tener que abandonar las canchas prematuramente.
El qué pasará después es una realidad ineludible en la que algunos deportistas uruguayos trabajan paralelamente con su carrera. Son conocidos los casos de jugadores que han invertido en negocios inmobiliarios, en campos, en compañías de taxis, en boliches nocturnos y en organización de eventos. Pero también hay de los que deciden emprender en su propia empresa. Tal es el caso de Joaquín Izuibejeres (Trouville), Adrián Berbia (Club Sportivo Miramar Misiones), Adrián Sarkisian (ex Club Atlético River Plate) y Gustavo Méndez (ex Club Nacional de Fútbol).
Los cuatro deportistas, aunque con historias diferentes, coinciden en muchos puntos, principalmente en que el deporte es su pasión por encima de sus nuevos emprendimientos.
Las experiencias deportivas tanto en equipos uruguayos como extranjeros, enseñaron y cargaron a estos jugadores con valores que actualmente aplican es sus empresas, e intentan inculcar entre sus empleados.
Lo más importante para los cuatro consultados por CyN Emprendedores, en cualquier área es invariablemente el trabajo en equipo.

Básquetbol y marketing
Joaquín Izuibejeres (32) actualmente juega de ayuda base representando al Club Trouville en la Liga Uruguaya de Básquetbol además de ser el director comercial de EMB Partner (www.embpartner.com), su empresa de servicios de marketing digital.
El amor por el básquetbol lo impulsó desde pequeño a practicarlo, jugando en inferiores hasta llegar a primera división donde también formó parte de Hebraica y Macabi, Malvín y de la Selección uruguaya.

A pesar de su actividad deportiva siempre se sintió atraído por la informática, la programación y la tecnología. Esto lo motivó para que junto con amigos y familiares, tuvieran una empresa de venta y reparación de computadoras y luego un Cyber café.
“Teníamos esos negocios mientras estudiábamos lo que nos permitía un ingreso”, explicó Izuibejeres. El jugador-empresario, quien estudió ingeniería de sistemas en la Universidad de la República y en ORT, además tuvo blogs en Internet.
El portal deportivo Urugol es uno de ellos que mantiene hasta hoy.
“De a poco fui metiéndome en el tema de darle servicios a empresas y así fui creando mi negocio”, dijo.

En 2008 creó MKI digital junto a un socio, con el que ofrecían servicio de posicionamiento en Google. Dos años después, junto a su amigo Santiago Zabala, ex jugador de Trouville, pusieron en funcionamiento EMB Partner, con la que además de posicionamiento en Google, se encargan del tema de las redes sociales para las empresas y campañas integrales de comunicación siempre a través de la web.

En esta agencia de comunicación se incluyen otros emprendimientos: Bloglea (www.bloglea.com) que permite al usuario acceder a informaciones de diferentes temas, desde la salud hasta inversiones financieras; Trafilea (www.trafilea.com) una empresa de marketing de afiliados; Casas en el Este (www.casaseneleste.com) un sitio de compra, venta y alquiler de inmuebles en la costa este de Uruguay, y Qmany (www.qumany.com) una página de intercambio de ropa femenina usada.
La idea de Izuibejeres y Zabala es funcionar como una incubadora, que por el momento no han fundado oficialmente pero que ya tiene un nombre: Inkubala.
“Ser incubadores de negocios vinculados a Internet es el foco al que nos dirigimos. Queremos financiar los proyectos o que salgan de nosotros ideas para desarrollarlos. Buscamos que nuestros empleados tengan un perfil emprendedor, que planteen proyectos para ser evaluados y llevados adelante”, agregó el director comercial.

Fútbol, seguridad y publicidad

Adrián Berbia (36) se recuerda desde los cuatro años “corriendo atrás de una pelota”. Con casi 19 años como jugador profesional, se encuentra incursionando empresarialmente en lo que es una fusión de seguridad con publicidad: Agarraideas.
El actual arquero del Club Sportivo Miramar Misiones, quien anteriormente defendió el arco del Club Atlético Peñarol, hasta hace dos años se dedicaba 100% a su actividad deportiva. Hoy, si bien el fútbol sigue siendo su prioridad, los momentos libres que le deja los ocupa con tareas que un director de proyectos debe desarrollar - como hacer contactos, buscar ideas-.

Fue simplemente el interés por la publicidad lo que llevó a Berbia y dos amigos (Marcelo Fernández y Pablo Mariño), a pensar en generar este nuevo canal de comunicación mediante la colocación de publicidad en las agarraderas de los pasamanos de los ómnibus. “No estudié nada referido a la publicidad. Solo me empezó a interesar y pregunté a amigos y conocidos del medio. Fui tomando consejos y de a poco se fue dando”, explicó Berbia.
La idea original de los tres socios era colocar publicidad en el interior de los transportes colectivos, pero una prohibición de la Intendencia Municipal de Montevideo, los obligó a repensar en el producto que buscaban ofrecer. “Lo que surgió nos pareció interesante, siendo que ninguno de los tres somos del medio logramos presentar un soporte nuevo que además es un elemento de seguridad que se no estaba utilizando en Uruguay, pero sí en otras partes del mundo”, explicó Berbia.

Fútbol y gastronomía

La desgracia de una temprana lesión en una de sus rodillas hizo que Adrián Sarkisian (35) tuviera que colgar los botines y buscar nuevos caminos.
Si bien el infortunio ocurrió en 1999 durante un enfrentamiento de la Selección uruguaya contra Colombia por el sudamericano en Argentina, la posterior operación le permitió seguir jugando por ocho años más (hasta sus 28 años). Estando en el Nancy de Francia, tras reiterados dolores, los médicos del equipo se reunieron y tomaron la decisión de que lo más sano para Sarkisián era dejar de jugar al fútbol ya que su continuidad solo complicaría su situación. A pesar de eso, siguió vinculado al equipo ya que la misma directiva del club le ofreció integrar el cuerpo técnico.

En 2010 retornó a Uruguay junto con su familia “con el deseo de emprender y hacer algo”, aseguró Sarkisian.
Luego de dos años de búsqueda, una propuesta del presidente de la Cámara Uruguaya de Franquicias, Gabriel Grasiuso, dio vida a la Parrilla Gourmet Uruguay Natural dirigida y administrada por el ex jugador y su esposa, Laura Ataídes.

Si bien en un primer momento lo único existente era la idea, no tardó más de un año en hacerse realidad, abriendo al público el 1° de octubre de 2013.

Fútbol y más fútbol

Gustavo Méndez (43) ex jugador del Club Nacional de Fútbol, aunque retirado de las canchas, sigue vinculado al deporte través de su empresa Profútbol, que se dedica a la representación de jugadores, intermediación entre clubes y asesoramientos de inversión en el fútbol.
El actual empresario abandonó su carrera deportiva en 2005, pero ya había incursionado en negocios previamente.

“Junto con mi amigo José Herrera, incursioné en el área empresarial en 2002 en la empresa Esquema dedicada a la elaboración de software, pero no teníamos una participación activa; solo compramos un porcentaje”, explicó Méndez.
Recuerda que desde chico le gustaba hacer negocios. “Siempre estuve predispuesto a hacerlos, no sé si por naturaleza o por intuición. Me siento cómodo negociando”, agregó. Por esto y por su pasión por el fútbol, en 2007, junto con Paolo Montero, y posteriormente con Ricardo Canals, crearon su propia empresa, Profútbol.

Factores en común

Según estos deportistas, en la cabeza de muchos futbolistas jóvenes no está pensar en qué harán cuando cuelguen los botines. Incluso alguno de ellos, confesó que hasta hace unos años, se preocupaba solo por vivir el día a día.
Que la carrera del deportista es muy corta es algo que los cuatro emprendedores tienen en cuenta. Sin embargo, pensar en el futuro no fue el motivo que los llevó a buscar nuevos caminos.

La inquietud, la oportunidad, el interés por algo diferente, las ganas y la pasión por el deporte fueron los factores por los que estos deportistas decidieron emprender en otras áreas convirtiéndose además en empresarios.
Los cuatro se definen como deportistas empresarios, a pesar que dos de ellos no están en actividad. Tanto Izuibejeres como Berbia aseguraron que hoy la prioridad la tiene el deporte, que se sienten bien físicamente y anímicamente para seguir dedicándose a eso. Pero afirmaron que el día que ir a las prácticas se convierta en un “sacrificio” o les genere desgano, se retirarán, pasando a dedicarse a la empresa, aunque seguirán vinculados al deporte pero no como jugadores.

Méndez no sufrió demasiado la transición porque por un tema familiar muy importante tuvo que relegar un contrato en Europa y volver a Uruguay. “Esta situación me cambió la cabeza y ví la vida de otra manera. Comencé a ser realista de que me quedaban máximo cuatro años de carrera y así fue que empecé a ir hacia otros horizontes”, explicó.
Un tema en el que hicieron hincapié los “jugadores-empresarios”, fue en la “mala decisión” de muchos jóvenes de abandonar los estudios por tener condiciones para el deporte.

Para Sarkisian, quien tuvo la posibilidad de seguir estudiando mientras jugaba al fútbol, “todos tienen que estudiar porque no sabe lo que les va a deparar la vida. Mismo si siguen la carrera de jugador, tener estudios les da más oportunidades todavía”.
Por su parte Mendéz afirmó que en su empresa incentivan a los jóvenes a seguir estudiando, por lo que les brindan facilidades para realizar algunos cursos.
Pero la realidad es que hasta el momento no existía una preocupación por el futuro del deportista una vez retirado de las canchas. En eso se encuentra trabajando la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales (Ver apunte abajo)

Lo que el deporte les enseñó

Aunque se dice que los valores se aprenden en la casa, sin dudas, el deporte los refuerza , a la vez que enseña otros.
El trabajo en equipo es uno de los principales que los empresarios aplican diariamente en sus diferentes trabajos. Los cuatro coinciden en que los equipos más unidos, más solidarios y compañeros, son los mejores planteles y los que consiguen mejores cosas. Que haya un capitán de equipo, o un director técnico, es necesario para que la empresa se dirija a sus objetivos.

El respeto por los demás, mirar y considerar a todos por igual, además de mantener un buen ambiente son otros de los valores que se esfuerzan en aplicar.

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