Las diferencias de resultados entre productores que obtuvieron buenos resultados y los que no, no se debe a que los suelos donde hicieron la ganadería fueran mejores; obtuvieron una mayor producción de carne por hectárea debido a una mayor dotación y también a una mayor producción por animal.

Eso dijo el agrónomo Bernardo Andregnette, responsable técnico de Fucrea en los proyectos Giprocar con INIA, consultado por El Observador Agropecuario sobre qué hicieron diferente los productores con mejor resultado económico en la invernada, tras la 11ª reunión del Grupo InterCREA de Producción de Carne - Invernada de Vacunos en el Litoral y Centro (Giprocar II), que se desarrolló en el establecimiento Búho Blanco, del CREA San Martín (Soriano).

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Agregó que los productores que obtuvieron un mejor resultado “obtienen un mayor precio por cada kilo producido debido a un mayor precio de venta y uno menor de compra”, que tienen un mayor costo por ha, “fundamentalmente por más uso de suplementos concentrados y voluminosos, pero dado su más que proporcional aumento en la producción, su costo por kilo de carne producida es menor” y que esos productores tienen mayor porcentaje de praderas más verdeos y menor de campo natural.

Señaló que existen factores sin cuantificar que podrían explicar más que los citados esos mejores resultados: “dedicación, seguimiento, equipos preparados y motivados, planificación y ejecución, conocimientos, aprendizaje de las experiencias y humildad y capacidad para aprender de los demás”.

En Búho Blanco se observó un seguimiento muy cercano de los titulares sobre los trabajos directos en el campo, con poca diferencia entre lo planificado y lo ejecutado, y un equipo de colaboradores que saben claramente a dónde se quiere ir, motivados y contemplados en su remuneración, en un sentido amplio.

También, dijo Andregnette, existe una adecuación de la composición de pasturas en función de los suelos donde se realiza la ganadería (desplazada de los mejores por la agricultura), la disposición a mejorar con pasturas sembradas o mejoramientos de campo natural toda la superficie destinada a la ganadería tendiendo a cero campo natural y un buen manejo y utilización de las mismas (sistema de pastoreo, control de meteorismo y utilización por pastoreo y anual).

Se observó el uso de corrales estacionales (fundamentalmente otoño-invierno), sobre todo en las categorías más eficientes (terneros), donde se suplementa con raciones que incluyen concentrados y voluminosos, aunque no por ello dejan de ser pastoriles: los corrales se utilizan como un medio para acelerar el proceso de recría y engorde (baja de la edad de faena), pero al mismo tiempo se hace un uso más eficiente de la producción de pasto anual.

También citó la adecuación de categorías animales a las pasturas según los requerimientos diferenciales de los mismos (los machos van a pasturas mejoradas y se suplementan con concentrados y las hembras se recrían e invernan en las pasturas de menor calidad que quedan en el predio).

Andregnette evaluó como “muy positivo” el Giprocar II y destacó el trabajo y aportes de los 33 productores CREA y sus colaboradores, del equipo de Fucrea coordinado por Diego Sotelo e Ignacio Buffa, del equipo del INIA liderado por el agrónomo Fabio Montossi, de los agrónomos Álvaro Simeone y Gonzalo Invernizzi (contratado por Fucrea para el seguimiento del proyecto) y los asesores CREA.

Una muy exitosa herramienta de trabajo.

Los Giprocar “fueron y son una muy exitosa herramienta de trabajo conjunto entre Fucrea e INIA para el análisis del rubro ganadero con foco en los sistemas reales de producción”, afirmó el agrónomo Diego Sotelo, coordinador general de Fucrea.

“En base a un fuerte trabajo de campo en más de 30 establecimientos CREA recriadores e invernadores del litoral y centro del país, donde la ganadería fue desplazada por la agricultura a campos de menor productividad, hace cuatro años se planteó el Giprocar II, un desafío de Fucrea e INIA de registrar y analizar la realidad en base a una metodología de trabajo concreta, con el objetivo de encontrar respuestas al alcance de los productores para aumentar la cantidad y calidad de los productos generados”, dijo.

Agregó que “más allá de los muy importantes resultados que el Giprocar II arroja a nivel técnico, lo más valioso con este tipo de alianzas estratégicas es la interacción de un gran grupo de gente integrado por productores y asesores CREA, técnicos de Fucrea, consultores especialistas en producción animal e investigadores del INIA especialistas en distintas disciplinas”.

Así “sumamos y complementamos visiones, conocimientos, opiniones e ideas. Es una de las formas a través de las que Fucrea genera capital social en el agro, lo que nos posiciona de muy buena forma para encarar importantes desafíos como los que nos planteamos hace cuatro años con el Giprocar II y, lo que es más importante aún, para estar listos para afrontar los importantes desafíos que seguro vendrán”.

“Con este esquema de trabajo ganamos todos”, concluyó Sotelo.

Es posible una ganadería de precisión.

La competitividad de la ganadería de invernada “en tiempos de agricultura va ligada al uso de pasturas de altísima producción –10 a 12 ton/ha/año–, a la inclusión de la suplementación, al aumento de la producción en las zonas más marginales y al uso de una genética más eficiente”, manifestó el agrónomo Fabio Montossi, del INIA, al evaluar la experiencia del Giprocar II como “muy positiva”.

El tipo de recría de los terneros o novillitos de sobreaño en el proceso de la invernada “hace a la eficiencia de los procesos de terminación y al impacto productivo y económico de todo el sistema”, expresó.

Señaló una oportunidad en las zonas más marginales: incluir pasturas para recuperar las propiedades químicas y físicas del suelo perdidas por la fase agrícola incorporando a la ganadería en ese proceso de mejora de la sustentabilidad.

Otra oportunidad “son fuertes alianzas entre productores y la industria en la búsqueda de abastecimiento y el pago de producto por calidad, eso es parte de la invernada intensiva en Uruguay y se profundizará”.

“Si uno piensa en un sistema de producción que genere 700 kg/ha de carne es posible en base a pasturas y es posible explorar aún más potencial de producción con la inclusión del grano, ya sea suplementación a pastoreo o encierre”, indicó.

Todo eso hace al concepto de “una ganadería acuñada en el concepto de precisión, moderna y competitiva, donde la ganadería debe buscar sinergias con la agricultura”.

Concluyó que “en este tipo de trabajo con Fucrea hay una interacción muy positiva: es como tener 33 unidades experimentales desparramadas por el país”.
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