Mediciones genéticas (III)
Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Tras haber abundado en las argumentaciones que llevan a la conveniencia de adoptar un sistema de mediciones que incluya toda la oferta genética y no solamente la de los reproductores “de pista”, pasaremos a dar una mirada global de los indicadores genéticos y a diversas formas de usarlos.
Naturalmente que no puede haber una sola visión de este tema y que dependiendo de cada rodeo y su diversidad de realidades productivas se pueden usar las mediciones genéticas para corregir/mejorar determinadas y puntuales carencias, pero esto conlleva un cierto riesgo. Veamos cuál es.
El riesgo de seleccionar un reproductor (o una línea de sangre) focalizando especialmente en un atributo determinado suele ser que se “importe” genética en nuestro rodeo que nos mejore ese atributo y nos empeore otro u otros.
Por ejemplo: podría pasar que por mejorar un grupo de indicadores como los de el mérito de la carcasa, comprometamos las necesidades energéticas del rodeo y/o a la vez termináramos aumentando el “frame” del mismo.
La estrategia opuesta a la selección buscando un determinado atributo es lo que los americanos denominan “multitrait selection”, o sea, buscar el mejoramiento genético siempre dentro de un balance de todos o al menos los principales grupos de atributos. (Obviamente no existe el animal perfecto).
De esta manera se trabaja en el mejoramiento de los DEP o los EBV no como en una “carrera de máximos” sino dentro de un balance o equilibrio de indicadores. Determinadas líneas de sangre nos aportarán mejoras en un grupo de atributos; y otras, en otros.