MEF apela a la confianza para sortear las "aguas turbulentas"
Las autoridades se mostraron optimistas pese al contexto regional y global adverso
El equipo económico de gobierno transmitió ayer un mensaje de optimismo, pese a que espera que la actividad crezca por debajo de su potencial (3%) durante el próximo quinquenio. Confía en poder sortear los obstáculos en base de las fortalezas que, asegura, consolidó el país en la pasada década. Asimismo, justificó una "corrección gradual" del déficit fiscal para no incidir negativamente en la desaceleración que atraviesa la actividad.
Confianza. Ese fue el concepto y el hilo conductor que el ministro de Economía y Finanzas,
Danilo Astori, escogió y reiteró repetidas veces para marcar la impronta que apela a que adopten inversores y consumidores durante los próximos años, para abordar los "enormes desafíos" que enfrentará el país.
En el marco de una nueva edición del Foro Económico de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) y lejos de la presentación de números, el jerarca optó por una presentación más de corte filosófico y conceptual para abordar el rumbo político que su cartera pretende darle a la economía uruguaya. "Estamos en un país en obra, en construcción. Los países ideales no existen, por eso lo que importa es el rumbo", afirmó Astori.
En ese sentido, comentó que su equipo "no cree en modelos" y que por eso se apoya en valores superiores como la libertad y la justicia. A su juicio, existe un desequilibro a nivel global entre la velocidad de los cambios y las falta de repuestas para abordar los mismos, tanto a nivel económico-financiero como cultural.
El ministro reconoció que el país "enfrentara enormes desafíos" en materia de infraestructura (transporte, comunicaciones, puertos y energía), el cuidados del medioambiente y la mitigación del cambio climático. Además, dijo que Uruguay debe prepararse para la posibilidad de encontrar y explotar recursos minerales.
También marcó como tarea pendiente la transformación del Estado. "Los cambios no los hacemos los gobernantes sino la sociedad. No hay un proyecto nacional sin confianza, sin autoestima colectiva. El tema es cómo nos vemos nosotros, no los demás", remarcó. Y sostuvo que "hay que luchar contra la burocracia, que muchas veces se transforma en un obstáculo para la gestión". A juicio de Astori, la "clave" de Uruguay para mejorar su diversificación internacional y lograr diferenciarse fue la "confianza", esa que en el pasado le permitió dar grandes saltos en su nivel de desarrollo.
La apertura económica estuvo presente también en el discurso del ministro. Sostuvo que la alternativa a ese proceso conduce al país a "vegetar en la mediocridad". En otro mensaje hacia la interna de su partido y de las demandas desde los grupos más a la izquierda dentro de su fuerza política, Astori hizo referencia a la "cultura del pobrismo" y dijo que "no se trata de igualar hacia abajo".
Por otro lado, consultado por la definición de las pautas salariales que el Ejecutivo comunicará la próxima semana, el ministro explicó que aún no culminó su discusión aunque dio algunas pistas. "Estamos prestando mucha atención a la evolución de los salarios de los trabajadores más humildes del país", adelantó.
Agregó que el gobierno pretende que el poder adquisitivos de los trabajadores no sufra retrocesos, pero que debe equilibrarse esa preocupación con la "factibilidad de los esfuerzos empresariales" para no perder puestos de trabajo.
Turbulencia y ajuste
El subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, resaltó el papel que jugó la inversión como motor del crecimiento económico atado al incremento de la productividad. La inversión sobre el PIB se ubicó en un ratio del 20% entre 2006 y 2014 frente al 13,6% del período 1955-2011. "Es fundamental preservar y potencia esos elementos que explican la inversión productiva", resaltó. Citó el caso del agro como uno de los sectores que más elevó su productividad en ese período, que estuvo acompasado por una aumento del valor agregado de la canasta exportadora.
Por otro lado, el dos de Economía anunció que la inversión en obra pública de infraestructura en 2015-2019 "será mayor" respecto al quinquenio anterior.
Para ello, se apostará fuerte al sector privado y a la mejora del régimen de Participación Pública-Privada (PPP). En ese sentido, Ferreri dijo que habrá cambios en la reglamentación del régimen para dotar de mayor dinamismo a esa herramienta, que se prevé utilizar para infraestructura vial, portuaria y ferroviaria, pero también para las obras de educación y salud.
El jerarca sostuvo que el país cuenta con “bases sólidas para continuar mejorando el bienestar de su gente” pese a los nubarrones en el horizonte. “En los próximos años el barco va a atravesar aguas más turbulentas, pero el barco es sólido y tiene un rumbo claro. La confianza es el viento que infla sus velas”, culminó el jerarca.
A su turno, el director de la Asesoría Macroeconómica,
Andrés Masoller, realizó una puesta a punto del próximo Presupuesto quinquenal donde justificó la necesidad de realizar una “corrección fiscal” gradual para reducir en un punto el déficit al final del período –a 2,5% del PIB en 2019–. “La política fiscal requiere de sintonía fina a los efectos de no agudizar la desaceleración ni afectar negativamente las expectativas de los agentes económicos”, advirtió.
Las autoridades pretenden cambiarle el signo al resultado fiscal primario –antes del pago de intereses– , para que pase de un déficit de 1% del PIB a un superávit de igual magnitud. Masoller indicó que un punto porcentual del PIB responderá a la mejora en las transferencias a Rentas Generales de los entes públicos al final del período (de 2,3% a 3,3% del PIB), mientras que el otro punto vendrá por un menor gasto del gobierno central. “Las metas fiscales deben ser alcanzables y creíbles”, afirmó Masoller.
“El presupuesto no tiene que estar desprendido de la realidad económica”, insistió Masoller, quien argumentó que es “prudente” reducir el rojo de las cuentas públicas para asegurar su sostenibilidad “y no comprometer la estabilidad macro, el crecimiento, el empleo y los logros sociales ya alcanzados”.
Explicó que esos equilibrios son necesarios para cumplir con las promesas del gobierno en la pasada campaña como los recursos que demandará el Sistema Nacional de Cuidados, o las mayores transferencias que deberán hacerse a las AFAP y el Fonasa, por lo que buena parte del aumento de la recaudación deberá destinarse a cubrir esos mayores egresos esperados.
El MEF espera que el PIB crezca este año y en 2016 a una tasa anual de 2,5% para acercarse al final del período a 3%, con una expansión promedio de 2,7% en el lustro, levemente por debajo del crecimiento potencial de la economía uruguaya. Según, Masoller el presupuesto incluye una proyección “realista” y no “pesimista u optimista” para el crecimiento esperado de la actividad.
En ese escenario, sostuvo que un “ajuste fiscal” agudizaría la desaceleración económica y haría peligrar la confianza.
Más transparencia para “generar confianza”
El presidente del
Banco Central, Mario Bergara, insistió ayer sobre la necesidad de que Uruguay siga adecuándose a los estándares internacionales de transparencia y prevensión del lavado de activos.
Sostuvo que “un país pequeño y abierto (como Uruguay) depende crucialmente de su credibilidad para seguir existiendo” y que la transparencia es un mecanismo para generar “confianza”. Según dijo, los mecanismos de detección de lavado por parte del sistema financiero están funcionando muy bien, aunque no así en el caso de los agentes no financieros.
Respecto a la inflación, Bergara reconoció que se encuentra “un poco por encima de lo que todos queremos, pero con una razonable explicación macroeconómica”. El jerarca celebró que los datos sobre la evolución del consumo muestran que los uruguayos son “más precavidos” en sus decisiones de gasto.
La planificación y la visión de largo plazo
El director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Álvaro García, hizo hincapié en que va a “devolverle uno de sus apellidos a la OPP a través de la Dirección de Planificación”. Dijo que “una visión de largo plazo favorece a la previsión de los agentes económicos y de los inversores”. Respecto al Sistema Nacional de Competitividad, no aportó detalles concretos ni medida alguna, sino que sostuvo que tendrá como pilares la mejora de la calidad, más productividad y transformación productiva.