Son 1.000 imágenes que se suceden vertiginosamente en un video de poco más de dos minutos y medio. Muestran, toma tras toma, que en la era de las redes la creatividad no abunda. O, si se hace otra lectura del fenómeno, que ciertas fotos se vuelven icónicas y todos quieren tener una, como el ejemplo clásico del turista que busca la toma adecuada para que parezca que está tocando la punta de la torre de Pisa.
Mil imágenes en dos minutos y medio: lo que todos subimos a Instagram
Estos son los lugares y las poses más repetidas en la red social, a la hora de viajar