Mujeres, igualdad y Hollywood
El discurso de Patricia Arquette en la ceremonia de los premios Oscar encendió nuevamente la discusión sobre la equidad de género en la industria cinematográfica, tanto en lo económico como lo social
El discurso de Patricia Arquette al recibir el Oscar por Mejor actriz de reparto fue un recordatorio de la desigualdad de género que existe en Holywood, un tema que cada tanto vuelve a discutirse en la capital de la industria cinematográfica mundial.
La última controversia sobre el tema había sido en diciembre. A raíz del hackeo y posterior filtración de documentos internos de Sony Entertainment, se supo que la actriz Jennifer Lawrence obtuvo una remuneración considerablemente más baja que sus contrapartes masculinas por la película Escándalo americano. Además, de los 6 mil empleados de Sony, solo 17 ganan por encima del millón de dólares, de los cuales solo una es mujer.
“Todas las mujeres que hemos dado a luz, pagado impuestos y somos ciudadanas de esta nación, hemos luchado por los derechos de todos los demás”, dijo Arquette en su discurso. Y agregó: “Es el momento de tener el mismo salario (que los hombres) y los mismos derechos para las mujeres en Estados Unidos”.
El auditorio aclamó y ovacionó sus palabras, especialmente Meryl Streep, cuya reacción que recordaba a la de un fanático del deporte alentando a su equipo, fue motivo de incontables bromas en las redes sociales.
Pero Arquette no está sola en esto de aprovechar la exposición mediática para denunciar la inequidad. La actriz Jane Fonda, se había referido al hecho en un discurso durante el festival de cine de Sundance, mientras promocionaba su nueva comedia en el servicio Netflix: “Todos sabemos lo que tenemos que hacer. No debemos quedarnos quietos, tenemos que seguir hablando sobre eso, debemos avergonzar a los estudios por ser parciales en la representación de género”.
La pregunta es por qué es tan difícil lograr la igualdad de género en un ámbito tan diverso como Hollywood.
Es cierto es que se está frente a uno de los momentos ideales para comenzar un movimiento, para entrar en acción y marcar un punto de inflexión en la lucha por los derechos de igualdad de género y raza en Hollywood. Pero hay un punto de la discusión al que no se le está prestando atención: ¿qué se quiere decir cuando se dice que Hollywood debería respetar la igualdad de género y raza?
Los tomadores de decisión
En la industria del entretenimiento, las personas son normalmente contratadas para proyectos puntuales, por lo que es una buena idea tener en cuenta los roles que se desempeñan a largo plazo. En este sentido, una forma de medir la igualdad puede ser ver la representación femenina en los rangos ejecutivos de los estudios, compañías de producción y redes de televisión. Esto lleva a quienes tienen la suficiente autoridad para tomar decisiones.
No es necesaria mucha investigación para darse cuenta de que las posiciones de mando en los estudios de cine más grandes están repletas de hombres. Asimismo, los críticos de la industria son también en su mayoría hombres.
Esto no quiere decir que, poniendo mujeres en posiciones de liderazgo, se garantice una serie de decisiones que cambien la situación. Por ejemplo, Nina Tassler, presidenta de la cadena televisiva CBS Entertainment, no evitó la emisión de una serie Stalker, que idealizaba a un policía que investigaba el voyeurismo y la violencia hacia las mujeres, pero que lo practicaba durante sus horas libres.
Caras repetidas
Otro punto al que se debe prestar atención son las personas contratadas para los distintos proyectos cinematográficos o televisivos. Stacy Smith, integrante de la Iniciativa para la Diversidad y el Cambio Social en los Medios de la Universidad de California del Sur, lleva regularmente un censo de las figuras que aparecen en la pantalla. Los sindicatos estadounidenses de directores y guionistas llevan un reporte parecido. Sus números son tristes.
Muchas veces, para quienes encabezan grandes organizaciones como las compañías distribuidoras, es muy difícil saber a quién se va a contratar para los proyectos que compran de otros estudios, debido al modelo de negocios laberíntico de Hollywood. De hecho, las compañías de distribución que se presentan en las premiaciones o en los eventos en los que normalmente se despiertan las controversias, se suman al proyecto mucho tiempo después de que fue rodado.
Esto no quiere decir que, como es difícil conseguir que la selección del elenco sea llevada a cabo de forma responsable, no se deba hacer. Pero, ¿cuál debería ser el criterio? ¿Los empleados de cada programa o película deberían elegir un reparto balanceado en género y raza? ¿Está bien pedir a las compañías de producción que intenten reflejar a la totalidad del público en cada uno de sus proyectos?
Y sobre la representación en las pantallas, ¿a quién se le debería reclamar dicha igualdad? ¿A los estudios? ¿A los distribuidores? ¿A las redes que los emiten? Es un tema mucho más profundo de lo que parece. Además, sería una falla considerar a todo programa televisivo o película que representa a mujeres como una victoria.
Los números
Varias series de datos han sido publicadas respecto del tema de la igualdad de género en Hollywood. En cuanto al trabajo de las mujeres en la industria, una infografía publicada en el diario estadounidense The Huffington Post basada en datos de distintos medios, determinó que en 2011 solo 5% de los directores de Hollywood eran mujeres. Además, en las 87 ediciones de los premios Oscar, solo cuatro mujeres han sido nominadas en la categoría de Mejor director, de las que solamente dos ganaron el premio.
En este sentido, cada vez que una mujer dirigió una película, se observó un crecimiento de 10% de representación femenina, según una estadística elaborada por la Academia de Cine de Nueva York, tomando datos de las 500 películas más representativas que se lanzaron entre 2007 y 2012. En este período también se observó que la presencia de hombres fue el doble que la de las mujeres.
Sin ir tan lejos, este año las ocho películas nominadas a mejor del año en los Oscar tenían a hombres como eje central de las historias.