"Esta mañana me levanté, revisé los presupuestos de mi compañía, planeé la cena, me maquillé y ayudé a mi hijo con sus deberes. ¿Cuántas mujeres hacemos lo mismo cada día?”, preguntó la vicepresidente de Sabre Holdings, Jean Shaw, al comenzar su exposición en el seminario Mujeres Emprendedoras Derribando Barreras, organizado por Endeavor Uruguay.
Las emprendedoras uruguayas tienen que sortear, en principio, las mismas barreras que los hombres; sin embargo, otras problemáticas propias del sexo se suman a sus preocupaciones.
Ante un auditorio con más de 250 mujeres en el Regency Zonamerica Hotel –en su mayoría aspirantes a emprendedoras–, la directora de AIVA, María Noel Ache; la oficial nacional del Programa Fondo de Población de las Naciones Unidas, Magdalena Furtado; la presidenta de Normisur, Celina Pagani; la gerenta de Delicias Criollas, Lucía Pardo; la socia y directora de Apiter, Andrea Roth, y Jean Shaw, encararon la propuesta “Vos podés ser una líder”, exponiendo experiencias personales y datos sobre el emprendedurismo en el ámbito de las mujeres.
Números rojos
“La incorporación masiva de mujeres al mercado de trabajo fue descrita por algunas investigadoras como la revolución social silenciosa más importante del siglo XX. De 1990 a 2008 la tasa de mujeres aumentó 10 puntos porcentuales, mientras que en el caso de los hombres se mantuvo estable”, informó Furtado. Sin embargo, aclaró, las mujeres siguen sufriendo de mayores niveles de desempleo.
En los 10 años que Endeavor trabaja en Uruguay, ha tenido éxito en la selección de emprendedores y en impulsarlos para que crezcan, generen más empleo y más ventas.
Pero sus integrantes detectaron que, pese al crecimiento del número de emprendimientos y su desarrollo muy favorable, había un número significativamente menor de mujeres que de hombres.
“Por eso nos centramos en apoyarlas”, dijo a Café y Negocios Emprendedores la directora ejecutiva de Endeavor Uruguay, Laura Raffo.
Para constatar que ese dato era una realidad de la sociedad uruguaya, Endeavor comenzó a trabajar con la encuesta de emprendedurismo Global Entrepreneurship Monitor (GEM). En Uruguay, la metodología de cálculo es realizada por la Universidad de Montevideo a través del Instituto de Estudios Empresariales (IEEM).
Según el GEM, en Uruguay el 17% de los hombres adultos está involucrado en empresas nacientes, es decir que en los últimos 36 meses fundó un negocio, mientras que solamente el 7,5% de las mujeres adultas genera negocios propios.
“Endeavor, como impulsor de emprendedores, tiene que ayudar a superar estas barreras. Para ello creamos el Programa de Mujeres Emprendedoras con el apoyo de Sabre”, explicó Raffo.
Para detectar las barreras que enfrentan las mujeres uruguayas al emprender, Endeavor implementó una encuesta anual, que si bien no tiene el valor de muestra representativa del GEM, refleja las inquietudes de las emprendedoras vinculadas a las actividades de Endeavor.
“Uno siempre busca modelos en los cuales reflejarse y en Uruguay, a nivel empresarial, hay pocos modelos de éxito de mujeres emprendedoras; eso puede estar influyendo negativamente. Por eso en este seminario hicimos hincapié en presentar historias de vida de mujeres que sí han podido emprender, para que puedan convertirse en un modelo de imitación”, especificó Raffo.
Obstáculos
Las barreras que encuentran las mujeres para emprender son a veces comunes a las de los hombres, pero otras son propias del género. Aunque también se presentan diferencias en los obstáculos que se presentan como compartidos.
Una barrera que los emprendedores siempre mencionan –ya sean hombres o mujeres–, tiene que ver con las dificultades de acceso al financiamiento. Sin embargo, según un estudio del BIDFOMIN, el acceso a financiamiento para la mujer emprendedora es extremadamente más difícil que para el hombre en toda Latinoamérica, porque a la hora de evaluar la concesión de una línea de crédito, las instituciones financieras son mucho más estrictas con ellas. “A mujeres solas, que son madres, se les niega mucho más que a los hombres”, reveló Raffo.
En Uruguay, el 53% de las mujeres dice haber tenido falta de acceso al financiamiento y el 50% falta de capacitación en gestión empresarial, según datos de Endeavor.
Otras de las barreras compartidas con los hombres son el acceso a redes de contactos, temor al fracaso, falta de capacitación y falta de asesoramiento para crear una empresa, aunque también inciden de manera muy diferencial en hombres y en mujeres.
Sobre la falta de capacitación en management, el informe del GEM muestra que los hombres estudian más carreras de capacitación que las mujeres. El 30% de los hombres responde tener capacitación, mientras que en las mujeres sólo el 18% se considera capacitada.
Al ser consultados sobre el conocimiento, las habilidades o la experiencia para empezar un emprendimiento, el 71% de los hombres contesta afirmativamente, contra el 65% de las mujeres.
“Estas son barreras muy grandes, porque determinan si saben armar un negocio propio”, evaluó Raffo.
Las convenciones
Entre las barreras propias del género, pesan fundamentalmente las responsabilidades familiares y el balance de la vida laboral y la vida personal.
“A la mujer le cuesta conciliar la vida reproductiva con la vida productiva, puesto que es la que dedica más tiempo al trabajo doméstico”, expuso Furtado.
La oradora explicó que para el caso de Uruguay, la proporción indica que el trabajo de la mujer es dos tercios no remunerado y un tercio remunerado, mientras que en los hombres se presenta a la inversa.
“Las convenciones sociales hacen que a la mujer le sea más dificultoso emprender, por no contar con el apoyo del medio, ya que se siente mucho más criticada por su entorno que el hombre, si por ejemplo está muy dedicada a su emprendimiento sacrificando tiempo con sus hijos”, dijo la directora de Endeavor.
En desventaja
El porcentaje de mujeres que emprende por necesidad y no por la confianza de lanzar un emprendimiento propio, es mayor. El estudio del GEM revela que el 78% de los hombres lo hicieron por oportunidad, frente al 67% de las mujeres.
“El emprendimiento por necesidad no suele ser positivo. Está comprobado que no suele perdurar en el tiempo. Mientras que el emprendimiento por oportunidad responde a que se encontró una coyuntura de negocios que permite lanzarse a emprender y por lo general perdura”, se explayó Raffo.
El objetivo del programa de Endeavor no es sólo atacar las barreras inherentes al género: apunta también a las barreras más tradicionales porque las mujeres se ven más afectadas por ellas.