Mujica apostó a Brasil pero la agenda con Dilma está lenta
El presidente definió que iría "al estribo" del país vecino, pero la estrategia se empantanó en proyectos
El gobierno uruguayo tenía muchas esperanzas puestas en la relación con Brasil. Cuando se terminó de dar cuenta que Argentina le daba vuelta la cara, José Mujica decidió que Uruguay iría “al estribo” del gigante norteño. La definición política tuvo base en la afinidad con Luiz Inácio Lula da Silva y el compromiso que él le legó a su heredera política Dilma Rouseff de contemplar los intereses del exguerrillero tupamaro. Los gestos y los abrazos sobraron desde el inicio. Algunos temas se resolvieron gracias a esa voluntad política, como el intercambio comercial en el sector automotriz, pero otros fueron lentos o siguieron estancados.
Ambos gobiernos firmaron a mediados de 2012 un documento denominado “nuevo paradigma” de relación bilateral, algo así como un tratado del Mercosur pero mano a mano con Brasil. Se formó allí un “Grupo de Alto Nivel” (GAN), integrado por jerarcas de los dos poderes ejecutivos para coordinar los acuerdos. La aspiración desde el inicio fue poner metas concretas y fechas estrictas para su cumplimiento. El abanico de temas fue amplio. Desde medidas para asegurar la libre circulación de personas entre Brasil y Uruguay, al punto de “eliminar” los límites, hasta acuerdos para impulsar el intercambio industrial. Hubo varias reuniones entre Mujica y Rouseff. El presidente uruguayo encadenó más de un encuentro a los que asistió junto al canciller Luis Almagro y el viceministro Luis Porto.
El 21 de junio de ese año, en la visita a Brasil con motivo de la cumbre ambiental Río + 20, el presidente confesó a El Observador su intención tras el acuerdo: “Ahora es un mano a mano (con Brasil). Si contigo no puedo bailar, bailo con otro”, dijo en alusión a los palos en la rueda del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Los jerarcas del gobierno insisten con que lo más importantes de ese proceso es lo “irreversible”. Es decir que, más allá de resultados concretos a corto y mediano plazo, el ámbito podrá dar sus frutos en algún momento. Sin embargo, Mujica ve cómo se le terminan los días en el gobierno y esa subida al estribo de Brasil quedó a medio hacer.
Jerarcas del Poder Ejecutivo transmitieron a El Observador que hay inquietud en el gobierno por la falta de proyectos concretos en la relación con Brasil, a la que pusieron muchas horas y empeño. El proyecto del GAN para agilizar la circulación de personas está trancado por diferencias de criterio entre los ministerios del Interior de ambos países, dijo a El Observador una fuente de la Cancillería. La idea es que uruguayos y brasileños puedan cruzar las fronteras con un trámite mínimo. Pero a las autoridades del país vecino esa posibilidad no les termina de cerrar.
Otros dos proyectos refieren al trabajo y la validación de títulos. El primero busca que uruguayos puedan ir a trabajar a Brasil sin exigencias legales más que presentar su cédula de identidad, y viceversa. El segundo intenta que los profesionales uruguayos puedan validar sus títulos con rapidez en Brasil, del mismo modo que los brasileños en Uruguay. Los dos proyectos están en marcha pero no hay fecha de realización.
En respuesta a un mensaje de texto sobre el punto, el subsecretario Porto, informó a El Observador que el gobierno “está trabajando” para firmar “a mediados de mayo avances en materia de complementación productiva y libre circulación de bienes”. Luego fue imposible ubicarlo para hablar del tema.
Puerto en Rocha
El puerto de aguas profundas en Rocha es uno de los proyectos más ambiciosos que incluyen al país vecino. El Parlamento aprobó una ley y el Poder Ejecutivo firmó un decreto por el cual se estableció el lugar de construcción, que comprende los balnearios Mar del Plata, El Palenque y San Francisco del departamento esteño. Algunas tareas técnicas de investigación previa están por terminar y está pronto el diseño preliminar del puerto, pero faltan todavía algunas definiciones estratégicas. Una de ellas es la financiación.
Días atrás se conoció una declaración del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) de Brasil, del que el gobierno uruguayo esperaba un apoyo importante para realizar la obra. Según informaron medios locales, la principal institución de fomento brasileño aclaró que no analiza “ningún pedido de financiación” referente al puerto de Rocha. Antes hubo quejas y reclamos de operadores portuarios y logísticos del país norteño.
Sin embargo, desde el gobierno transmitieron a El Observador que cuando se haga el llamado a construcción y financiamiento para el puerto de aguas profundas, el ganador deberá presentar sus recursos. Por ello, si se trata de una empresa brasileña, es factible que presente el apoyo del Bndes. En el Poder Ejecutivo entienden que hubo una “confusión” a la hora de transmitir el tema a empresarios brasileños. “Si llega un chino, seguramente vendrá con financiamiento del banco de desarrollo chino”, comentó una fuente de ese ministerio.
Uruguay había recibido un mensaje de apoyo político por parte de Brasil para financiar parte de la nueva terminal con esos recursos, pero ahora la comunicación del Bndes pone en duda de dónde saldrá el dinero para su construcción.
Según explicó el encargado de la negociación con Brasil y nuevo presidente de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), Pedro Buonomo a El Observador meses atrás, el presidente Mujica y el canciller Almagro tomarían el consejo de Brasil y solicitarían financiación al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem). Uruguay pretende lograr cerca de 50% de los casi US$ 1.000 millones para asegurar el comienzo de las obras, dijo el jerarca. Pero ni esa gestión se realizó, ni el dinero es posible de conseguir en un tiempo razonable para la construcción.
El Focem se nutre de aportes anuales de Brasil y Argentina, principalmente, pero también de Uruguay y Paraguay en menor medida. Estos dos últimos países son los beneficiaros más importantes de los recursos, como socios minoritarios del bloque regional para realizar obras de infraestructura. Son US$ 100 millones por año para repartir entre los cuatro países. A Uruguay le tocan cerca de US$ 32 millones al año, según consta en el artículo 10 del tratado de creación del organismo. Teniendo en cuenta que el gobierno pretende financiar la mitad del puerto con ese fondo, le tomaría 15 años. Brasil, por ejemplo, ha realizado aportes voluntarios al fondo, como lo hizo en 2012 para obras energéticas en Paraguay.
El jueves, el presidente Mujica declaró al semanario Búsqueda que en pocos días hablará con Rouseff para “establecer bien todos los temas, porque ellos también tienen intereses legítimos”. “Nosotros debemos ser inteligentes y abiertos. No debe ser un puerto pensado para Uruguay, tiene que ser regional y les vamos a dar participación, seguridad y estabilidad a todos los vecinos”. También anunció que enviará delegaciones a Bolivia y Paraguay, aunque ello refiere a la demanda que tendrá el puerto, otro tema que también está en el debe.